Podemos se diluye en sus propias contradicciones

Nació alrededor del 15M y pronto se convirtió en el proyecto más ilusionante de un cambio de verdad,  que despertó las simpatías de muchos millones de españoles, que tuvieron su reflejo en las urnas, hasta el punto de que el resto de las fuerzas políticas de uno y otro signo temblaron con su presencia. Pero poco a poco fue diluyéndose como un azucarillo en un café gracias a que quienes consiguieron adueñarse de su dirección impusieron comportamientos escasamente democráticos.

A nivel nacional Pablo Iglesias se ha convertido en un verdadero “macho alfa”, imponiendo un sistema presidencialista, con tintes absolutistas. Y es llamativo comprobar cómo sus fieles seguidores defienden y justifican a ciegas cualquiera de sus  ideas o comportamientos, por muy disparatados que sean. Primero se liquidó a Errejón por ser la mente más sensata de Podemos, al presentir que tarde o temprano le haría sombra, sustituyéndolo por su pareja sentimental, con la que más tarde adquirió un costoso chalet, traicionando  su propio discurso, gracias al que había conseguido tantos votos. Y lo que ocurre ahora en Madrid con el propio Errejón, es la consecuencia lógica de un desastre anunciado, que tendrá sus resultados muy negativos en las urnas.

A nivel local, Mario Suárez, y quienes mueven sus hilos, se encargaron de dinamitar desde hace cuatro años el proyecto municipal, permitiendo que gobernase una derecha ultraconservadora, a la que han guardado pleitesía; aislando a quienes no estaban de acuerdo con sus directrices o, lo que es peor, haciéndoles la vida imposible hasta su abandono “voluntario”. Su comportamiento ha sido una auténtica traición a la mayoría de sus votantes, que confiaban en un proyecto de izquierdas para nuestra ciudad.

Lo triste de todo esto es que han decepcionado a tantos, que la desilusión se convertirá en abstención, permitiendo con ello que la derecha ascienda como la espuma sin hacer nada, a sabiendas de que sus votantes son fieles feligreses que irán a votar en tromba.

 

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Recordando a Paco Prendes Quirós

Acababa de morir Franco y las ganas de cambiar nuestro futuro se habían convertido en una necesidad vital para muchos. A primeros del año 1976 me encontré con Paco en la Plaza del Parchís, de Gijón, y me regaló un calendario de bolsillo de propaganda del Partido Socialista Popular, presidido por el Profesor Enrique Tierno Galvan, y en pocos minutos me convenció sin ningún esfuerzo de la necesidad de militar en ese partido que representaba a una izquierda de verdad. Por entonces eran tan solo dos militantes en Gijón, y conmigo se convertían en un trío; aunque muy poco tiempo después se produjo el milagro de los panes y los peces cuando ingresaron en bloque todos los componentes de la Democracia Socialista Asturiana, un partido nacido alrededor de mi hermano Pedro de Silva.

Así nació el Partido Socialista Popular de Asturias, presidido por Paco Prendes Quiros, que se convirtió en Candidato al Congreso en las primeras elecciones generales de la democracia celebradas en el año 1977; aunque sus algo más de 42.000 votos fueron insuficientes, por muy poco, para obtener un escaño.

Por entonces se hacía política de verdad, con ilusión y entrega, sin ambiciones personales; y aquello resultaba hasta divertido, porque era un juego al que no estabamos acostumbrados. Una época irrepetible que disfruté bajo la batuta de Paco Prendes Quiros.

Hoy, cuando asistí a su despedida, y comprobé que se encontraban presentes decenas de militantes del entonces PSPA, recordé aquellos tiempos que nunca volverán, pero si merecieron la pena de disfrutar.

Paco era un verdadero republicano y demócrata, y pudo serlo todo en política; pero prefirió escoger la vía civil, sin ataduras de partido, porque quería ser libre de verdad y republicano sin complejos; y lo consiguió hasta su muerte, que le llegó por sorpresa y sin sufrimiento.

Hasta siempre Paco.

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En defensa del diálogo para el año 2019

Cuando existe un problema, por muy grave que sea, hay dos maneras de afrontarlo: con el diálogo, aunque las posibilidades de éxito sean muy escasas; o con la confrontación, que solo conduce a engrandecerlo y aumentar la tensión. Así comenzaron siempre la guerras, cruentas o incruentas.

Es muy posible que quién intente solucionarlo pacificamente se lleve la peor parte, ya que por naturaleza el ser humano se deja llevar por la pasión, y la masa suele ser fácil presa para el populismo.

Si conseguimos que el próximo año sea el de la mesura y la sensatez, demostraremos entre todos que el raciocinio y el sentido común prevalece y todos, unos y otros, saldremos ganancia.

Ni Torra es Cataluña ni los catalanes son Torra. No nos dejemos llevar por quienes solo buscan votos a cambio de prometer confrontación, porque a nada bueno conduce, y solo demuestra que nuestra sociedad es inmadura y manejable.

¿Pura utopía? Es posible, pero me niego a tirar la toalla

Feliz Año 2019

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LA DERECHA SALE DEL ARMARIO

El PP lo hace sin complejos, porque su ideología ultraconservadora se lo permite; pero Ciudadanos lo lleva a cabo tratando de disimular, aunque ya no cuela. Lo cierto es que ambos partidos llegan al poder en Andalucía con el apoyo expreso de Vox, un partido cuyo ideario choca con nuestra Constitución, y lleva el machismo, el racismo y la xenofobia en sus genes.

Por cierto, ¿no recordáis que los partidos de derechas llevan años exigiendo que gobierne el partido más votado? Pues ahora, cuando les conviene se olvidan de sus propias “convicciones”, que nunca las han tenido. Como decía Groucho Marx “Estos son mis principios, si no le gustan.. tengo otros“; pero esto no es ninguna broma.

En definitiva, a la primera de cambio la ultraderecha ya tiene influencia en nuestra política, con la colaboración interesa de PP y Ciudadanos.

De Casado se puedes esperar cualquier cosa; pero ahora cuando Rivera adopte una postura progre, ya sabemos de que es capaz.

Se me olvidaba, bajando los impuestos se disminuyen los ingresos y se bajan las prestaciones sociales, favoreciendo a los que más tienen. Confio en que esto sirva de lección para que sepamos a quien votar cuando nos toque ir a las urnas.

Posdata: Me había prometido a mi mismo no escribir más de política. Pero lo que va a suceder en Andalucía es de tal gravedad que no me he podido reprimir.

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El tripartito andaluz

No todo vale para alcanzar el poder, aunque cada partido es muy dueño de tomar sus propias decisiones si los números le salen, sin pensar en las consecuencias que tengan que sufrir a medio plazo. Es lo que tiene el cortoplacismo instalado en la mente de nuestros polìticos a los que les devora el alcanzar el poder sin pensar en el pasado mañana.

A nuestros políticos les falta perspectiva de futuro (ya le pasó a los socialistas en Cataluña cuando se aliaron con el diablo), y lo que sería inimaginable que pudiese ocurrir en Francia o en Alemania, países con los que siempre nos queremos comparar, en España resulta hasta natural para Casado y para Rivera liarse a la primera oportunidad con una ultraderecha sin complejos, en cuyo programa se acumula todo lo que puede destruir lo conseguido desde que se acabó con la dictadura franquista; aunque intuyo que las tres fuerzas políticas andaluzas que pretenden unirse se parezcan mucho más de lo que algunos suponen.

Del PP de Casado poco se puede esperar cuando ha visto en Vox su aliado natural, pero presiento que Rivera puede cometer un error histórico que le desenmascare definitivamente para que todos sepan quién es realmente y qué esconde detrás de su amable discurso.

Para quienes vemos la política desde la distancia, se nos antoja llamativo y hasta divertido el experimento andaluz. Del PSOE y de Podemos ya hablaremos otro día, que éstos también tienen que hacérselo mirar.

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Se veía venir

Si alguien pensaba que lo ocurrido en Andalucia no iba a suceder, se equivoca. Es el resultado predecible de una izquierda desunida, carente de políticos y políticas, que solo funciona a golpe de ocurrencias propias de mediocres incapaces de reconocer sus limitaciones. Sanchez creyó que su promesa, hasta ahora incumplida, de cambiar de sitio el cadáver del caudillo le convertía en un lider para la izquierda, y lo único que ha conseguido hasta el momento es resucitarlo.

Pero lo más lamentable es que, si todo sigue igual, esto no es más que el preludio de una victoria arrolladora de la ultraderecha española en las elecciones municipales, autonómicas y generales, que están a la vuelta de la esquina. Y cuando los partidos de izquierdas, por calificarlos de alguna manera, se dén cuenta, solo habrá tiempo para lamentaciones.

La izquierda tuvo la oportunidad de gobernar el país al estilo de Portugal, y se le escapó la oportunidad. En Asturias no hubo más que enfrentamientos entre un PSOE desnortado y un Podemos que se ha convertido en su peor enemigo. En Gijón, la izquierda ha dado aire y vida a un Foro que no tenía futuro, por negarse a pactar.

Con estos mimbres no se puede hacer ningún cesto, y el fracaso de la izquierda a corto plazo está asegurado si nadie lo remedia. Lo lamentable es que ese nadie no existe.

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Una solución nada atrevida para Gijón

Ahora que el partido socialista gobierna en minoría en España gracias al apoyo inequívoco de Podemos, ya no hay excusa posible para que la izquierda no se ponga de acuerdo en nuestra ciudad para proponer una moción de censura y echar del poder a Foro, partido satélite del PP. Existe una mayoría más que suficiente para ello, con 15 concejales de un total de 27. Hemos perdido más de tres años sin conseguirlo por la tozudez de unos y otros, y las ansias personales de Mario Suárez, que busca ser alcalde a cualquier precio. Podemos ya no puede seguir siendo la muleta de Foro; esto tiene ya que cambiar, y cuanto antes mejor.

Los inconvenientes para conseguirlo son las estrategias de partido, al anteponer sus intereses a los de los ciudadanos de Gijón que les hemos votado. Los socialistas dirán ahora que el Alcalde tiene que ser de su partido, porque tiene un concejal más que Podemos; y tienen razón, porque en base a tal premisa se fraguaron muchos pactos de izquierdas en España. Por el contrario Podemos dirá que tienen actualmente un pacto con IU, y en consecuencia entre ambas formaciones tienen un concejal más que el PSOE; y tienen razón aplicando tal formula aritmética.

Pero si las razones de unos y otros siguen impidiendo un pacto, es evidente que los votantes de unos y otros no lo entenderán, y tendrán que pensar mucho a quién votar en las próximas municipales para que esto no vuelva a suceder.

Pero hay una fórmula nada atrevida para conseguir que no haya vencedores ni vencidos, y no es otra que elegir como Alcalde a Aurelio Martín, concejal de IU, y formar entre las tres fuerzas políticas un gobierno municipal con un reparto equilibrado de concejalías, para sacar a Gijón de una parálisis insoportable, y reconducir la situación. Nueve meses dan para mucho, en especial para recomponer las políticas sociales, echar a andar algunos proyectos paralizados, y pactar los próximos presupuestos.

Y cuando lleguen las nuevas elecciones municipales, cada uno por su cuenta, y que gane el mejor. Nuestra ciudad es de izquierdas, y la mayoría de los gijoneses no soportamos que la actual situación se haga insoportable e interminable.

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