
Barcelona es una ciudad bien estructurada en lo urbanístico. El acierto no es de ahora, sino que tiene su origen en el siglo XIX, cuando Ildefonso Cerdá en 1860 redactó el proyecto de ensanche diseñando el futuro de una ciudad completamente nueva, no articulada en torno al casco antiguo. Su característica principal es el trazado ortogonal uniforme, con tres ejes oblicuos (Diagonal, Meridiana y Paralelo) que facilitan su recorrido. La uniformidad en el trazado, convierte al proyecto de Cerdá en una ciudad sin segregación social, aunque la realidad se acabaría imponiendo en su desarrollo.
Es comprensible que el proyecto de Cerdá resultase extraño para sus contemporáneos, pero el tiempo acabó por darle la razón, ya que la ciudad nueva se constituye en el Ensanche de Barcelona, y demostró su idoneidad para la evolución de una urbe industrial y cosmopolita.
Pero con el transcurso de los años Barcelona y sus alrededores crecieron mucho, y muy rápido, uniéndose físicamente con numerosos municipios de sus alrededores, algunos de los cuales se convirtieron en ciudades dormitorio.
Las autopistas que rodean Barcelona y sus accesos no han sido suficientes para que el tráfico de entrada y salida sea fluido. En los últimos años las obras realizadas con motivo de la Olimpiada de 1992 supusieron un importante avance urbanístico, haciendo habitable y confortable una importante zona costera, y y creando nuevos accesos y autopistas. Pero se ha comprobado y es una realidad que sus accesos están saturados, y tienen difícil solución. Las únicas alternativas más viables, el tren y el avión.
Barcelona necesita un nuevo Aeropuerto, una mejora en sus líneas de metro, y en especial una importante inversión en trenes de cercanías; el AVE es un complemento muy importante, pero no es la solución, aunque contribuirá a unir Barcelona y Madrid definitivamente.
Cataluña ha sido utilizada como arma arrojadiza del PP para enfrentar a los nacionalistas con el resto de España por motivos electorales. Y se ha tratado de transmitir que los catalanes se llevaban todo el dinero, cuando no es cierto; Madrid proporcionalmente ha recibido mayores ayudas, y de ello son conscientes los amigos de los números, aunque no lo digan.
Pero no es el momento de buscar culpables, sino de encontrar soluciones y resolver problemas. Estos días han vuelto a funcionar con normalidad los trenes de cercanías, en unos meses el AVE llegará a Barcelona, y dentro de un año ya nadie se acordará de lo ocurrido en los últimos meses.
Pero no es suficiente; Cataluña contribuye de forma importante a engrosar las arcas del Estado para su posterior redistribución al resto de las comunidades, y es una realidad que no podemos negar.
Dejemos de demonizar a los catalanes; quienes lo hacen para defender la unidad de España practican el separatismo. Personalmente siempre he tenido mucho apego por Cataluña, y por los catalanes. Cuando viajo a Barcelona me siento muy cómodo; y descubro que allí estoy en Barcelona, en Cataluña, en España, y de manera especial en Europa.
(publicado aquí en www.elplural.com)








