
Ayer tuvimos ocasión de conocer el contenido y fallo de la sentencia del 11M. Es una resolución de enorme importancia, tanto a nivel nacional como internacional, ya que pone fin al primer juicio celebrado en todo el mundo sobre un caso de terrorismo islamista a gran escala. Y es importante por lo modélico en la investigación, instrucción y enjuiciamiento de los hechos.
Todos los ciudadanos tienen derecho a opinar sobre la sentencia, y expresar públicamente su acuerdo o desacuerdo con su contenido. La libertad de expresión nos permite manifestarnos libremente y discrepar, pero siempre debe de hacerse con el debido respeto.
Y por ello apelando al respeto a la justicia y a las víctimas, sugiero a todos los políticos que si quieren opinar lo hagan sin descalificaciones, por inoportunas. Y si no saben comportarse, les pido por favor que guarden silencio, al menos por unos días, hasta que las víctimas del 11M asimilen la nueva situación, y se recuperen del recuerdo de la desgracia sufrida motivada por el conocimiento de la sentencia.
Hoy, con sus manifestaciones, ni los políticos del PP ni los del PSOE han sabido estar a la altura de las circunstancias, y se han desautorizado ellos mismos con sus reiteradas descalificaciones a sus oponentes. No es así como se ganan votantes, pero sí es el camino para perderlos.







