
El art. 20-1-b) de la Constitución Española reconoce y protegue el derecho de todos a «… expresar y difundir libremente pensamientos, ideas, y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción…». El art. 2-71 de la Constitucion Europea recoge el derecho a la libertad de expresión, en el ámbito de la Comunidad Europea. Y los españoles la hemos refrendado en referéndum.
Las nuevas generaciones, incluso las del PP, han nacido y crecido en la creencia de que es un derecho histórico; pero no siempre fue así, ya que durante la dictadura de Franco, las autoridades eran quienes controlaban arbitrariamente lo que podían expresar o no expresar los españoles, y la censura estaba controlada por el Ministerio de Información y Turismo, del que fue Ministro desde el año 1962 hasta el año 1973 Don Manuel Fraga Iribarne, el fundador del PP (inicialmente Alianza Popular).
El PP en 1.978 no apoyó la Constitución Española, ni respaldó en consecuencia el derecho a la libertad expresión; y a pesar del talante escasamente democrático de sus dirigentes, estos pueden beneficiarse de su contenido, aunque lo habitual en los últimos tiempos es que su expresión verbal vaya destinada a mentir, descalificar, injuriar, calumniar, manipular, aunque de inmediato se flagelen sintiéndose «víctimas» de sus propias incontinencias verbales. Ante tales actitudes la mayoría de los españoles tan solo debemos de ser pacientes, no entrar en su juego, y esperar a la convocatoria elecciones generales para ponerles definitivamente en su sitio; y será el momento en el que los tres dirigentes que tanto dañan la convivencia -Rajoy, Acebes y Zaplana- sean marginados por sus propios compañeros de partido, una vez que han dejado de ser útiles para la política.
El último ataque al derecho a la libertad de expresión se refleja en la amenaza recibida por el Grupo Prisa, al que pretenden boicotear como consecuencias de las manifestaciones verbales del Sr. Polanco, que se ha limitado a expresar su opinión sobre la situación de crispación que vivimos en la actualidad, al manifestar respecto a la manifestación del PP del pasado 10 de Marzo, que «es el franquismo puro y duro puesto en imágenes de televisión». Boicotear un grupo de comunicación es una grave amenaza, incluso con matices claramente delictivos, ya que atenta contra los derechos laborales de sus 14.000 trabajadores.
El PP está ciego de ira desde que perdió las elecciones en el año 2.004; y aún no ha comprendido que fueron la mayoría de los españoles quienes, libre y democráticamente, decidieron expulsarles del Gobierno debido a su política desafortunada, basada en continuas mentiras, y dirigida exclusivamente a defender los intereses económicos de sus más fieles allegados. No busquen otros culpables por la derrota, no existen; los culpables del fracaso del PP son sus propios dirigentes.









