Recorriendo Marruecos se hace muy difícil transmitir una idea general de lo que el visitante encuentra a su paso. Confeccionar una reducida lista describiendo sus ciudades, sus pintorescas casas o la belleza de sus paisajes se haría siempre insuficiente.
En un plano general podríamos destacar las populares Kasbahs, construcciones levantadas con simple tierra mojada, sin ningún otro revestimiento, cuyos muros se complementan con ladrillos secados al sol y que se levantan como majestuosas fortalezas, que emergen con fuerza entre murallas almenadas. Estas Kasbahs, grandes y pequeñas y que pueden servir de alojamiento para una o varias familias, en su mayoría son enormes palacios, que reflejaban el orden jerárquico de sus habitantes, según clase social y condición económica.
Es famosa la franja, de más de 200 Kms., en el Valle del Dadés, que se extiende por el sur del Atlas. En esta franja se levantan un gran número de espectaculares Kasbahs. Próxima a Ouarzazate, en el pueblo de Air Benhaddou se puede visitar una de estas majestuosas construcciones, con su vieja mezquita. Y en la misma Ouarzazate llama la atención la Kasbah de “Taourit”, antigua residencia del Pachá de Marraquech. Siguiendo esta ruta hacia el Este, pasamos por Skoura, con Kasbahs tan interesantes como las de Ameridil o El Kebbaba. Se podrían seguir describiendo sitios y lugares de esta afamada “Ruta de las Kasbahs”, pero prefiero que sea el viajero animoso el que decida recorrerla personalmente.
Hoy os dedico unas fotos de las Kasbahs de Air Benhaddou














