Se ha consumado, lo que parecía ser una mera sospecha parece ya una evidencia: los tentáculos de la mafia de la Formula-1 persiguen a Fernando Alonso porque no es dócil y es español. Por historia y tradición una marca inglesa no puede soportar que un español vaya por delante de un inglés; y tras sufrir el equipo McLaren en la tarde de ayer una gran decepción al comprobar que Alonso ocuparía hoy la primera posición de salida, han resuelto el enfado en los despachos al conseguir que sea sancionado por una maniobra permitida por su propio equipo. Parece evidente que la FIA no actúa de oficio ante discrepancias en el seno de McLaren, sino como consecuencia de las protestas formuladas; nadie podría imaginarse que por discrepancias en el Real Madrid Raúl fuese sancionado con un partido de castigo ante la protesta formulada por un compañero de equipo, o por el propio Presidente; pero en la Formula-1, esto puede ocurrir.
Debo de dejar claro que no estoy defendiendo a Fernando Alonso como víctima de la situación planteada, pues no me da ninguna pena lo que le pueda ocurrir a un deportista que puede ganar al mes bastante más que todos los ingresos que de por vida pueda tener una familia de clase media-alta española. Critico actitudes y comportamientos mafiosos, vengan de donde vengan.
Fernando Alonso ya es piloto de Ferrari; es una premonición que se cumplirá a final de temporada. Y en los próximos años será campeón indiscutible de la Formula-1; por el contrario MacLaren pasará a ocupar un puesto testimonial, aunque los ingleses seguirán ocupando el Peñón de Gibraltar; pero ese es otro tema.








