SIN CENSURA PREVIA: LA JUSTICIA NO ES IGUAL PARA TODOS

por | 5 agosto 2007

La justicia es injusta porque no es igual para todos. Aunque Montesquieu elaboró en el siglo XVII la teoría de la separación de poderes, que caracteriza el Estado de Derecho moderno, distinguiendo entre el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial, es lo cierto que en la práctica el poder ejecutivo ejerce una influencia decisiva en la elaboración de las leyes, y pretende a su vez controlar su aplicación; su resultado se traduce en la impunidad de los políticos, que tiene un peso especifico dominante frente a la justicia.
No todos somos iguales ante la Ley. El más débil sufre sus consecuencias de forma inexorable, y con ello el poder judicial saca pecho para demostrar que es implacable en su aplicación; pero al mismo tiempo la impunidad del poderoso es escandalosa, hasta el punto de que se jactan de ser inmunes al castigo que imponen las leyes penales, ante la pasividad de la propia sociedad que incluso apoya al corrupto. Es cierto que existen muchos procesos judiciales abiertos contra quienes ejercen el poder, pero se dilatan inexplicablemente en su tramitación y se diluyen con el transcurso del tiempo; y el olvido se produce por la tramitación de nuevos procesos, que a su vez son sustituidos por otros, y así sucesivamente.
Recientemente Soledad Jurado, Magistrada de la Audiencia de Málaga en unas declaraciones publicadas en el Diario Sur, afirmaba que habría que procesar por la guerra de Irak a Jose María Aznar, a Bush y a Blair. Apoyo su sugerencia; yo mismo firmé hace años una querella contra Jose María Aznar que fue inmediatamente archivada, y cuando un periodista me preguntó por qué lo hacía si no iba a prosperar, le contesté que precisamente para eso, para demostrar que no se haría justicia ante la injusticia.
José María Aznar se pasea por el mundo hablando mal de los gobernantes españoles, y al mismo tiempo, aprovechando las relaciones mantenidas con mandatarios de todo el mundo durante su etapa como Presidente del Gobierno de España, hace de intermediario para conseguir contratos millonarios para grandes empresas de Estados Unidos, obteniendo con ellos importantes beneficios económicos que engordan su patrimonio personal. ¿Tráfico de influencias?; parece evidente que sí. Mientras tanto el Fiscal Jefe se entretiene secuestrando la revista «El Jueves».

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