El dia 23 de Agosto de 1997 visitamos la pequeña isla de Itou (muy cercana a la isla de Caravane), tambien llamada «la isla de los fetiches», habitada por gentes profundamente animistas que han hecho del culto a las fuerzas de la naturaleza su modo de vida; los numerosos fetiches dan prueba de ello, pero no por eso dejan de ser afables con los visitantes, y agradecen un rato de conversación, animada con vino de palma, con danzas tradicionales, y con su música. El animismo es la creencia en que los seres sobrenaturales o espiritus habitan objetos animados o inanimados, hasta el punto de que pueden llegar a creer que «todo está vivo», «todo es consciente», o «todo tiene alta», y llegan a considerar que los animales, las herramientos, los fenomenos naturales…. son o poseen expresiones de vida inteligente; si bien dentro de esta concepción caben multiples variantes del fenómeno.
En la isla de Itou tomé esta fotografía de un «arbol elefante», de dimensiones considerables. Que podeis ver aquí a mayor tamaño.

El respeto a todos tipo de objetos, que pueden ser expresiones de vida inteligente, hace que en uno de los arboles elefante depositen a su alrededor cualquier objeto que encuentren extraviado; y quien lo ha perdido puede allí encontrarlo y recuperarlo; pudimos ver todo tipo de herramientas, objetos de lo más variado, y hasta una lata de aceite vacía que llevaba allí años depositada (a juzgar por su aspecto). Lo curioso es que nadie que no sea su propietario se atreve a coger algún objeto allí depositado, ya que puede ser víctima de una maldición. El respeto a las tradiciones me impidió tomar alguna foto de lo que narro.
La sensación de profunda religiosidad animista que impregna a su habitantes parece notarse nada más bajar de la piragua que nos transportó a la isla de Itou; y la detectas en la naturaleza, en el paisaje, en cualquier objeto, en sus habitantes. Fue una experiencia verdaderamente interesante.







