Durante la dictadura franquista los rojos se manifestaban en la calle pidiendo cosas tan atroces como democracia, amnistía para los presos políticos, derecho a la asistencia letrada de los detenidos, libertad sindical…..
Con la legalización de los partidos políticos y la llegada de la democracia, las principales manifestaciones organizadas por los sindicatos trataban de dignificar los salarios y asegurar los puestos de trabajo; y no faltaron las manifestaciones en las distintas regiones que componen la España actual pidiendo la autonomía. Por entonces la derecha se mantenía crítica con quienes osaban ocupar la calle.
Pero con el transcurso del tiempo y la consolidación de la democracia, la derecha más reaccionaria fue animándose a manifestarse en la calle exigiendo sus reivindicaciones; todos recordamos como la AVT, en compañía del PP, se manifestaba en contra del Gobierno; e incluso como recientemente la iglesia de Rouco Varela -también a través del PP- pretendió ocupar la calle.
Y ahora, una vez que ya se ha pinchado la burbuja inmobiliaria, incluso los propios especuladores del suelo, que han ganado mucho dinero en muy poco tiempo a costa del resto de los ciudadanos, se sienten ahora víctimas de sus desatinos, y son capaces de exigir ayuda al Gobierno; al menos así lo pretende reflejar Manel Fontdevila en su historieta gráfica del diario PUBLICO, del pasado 16 de julio

Al margen del sentido del humor, que nunca debemos de perder, lo que ha ocurrido en los últimos años en el sector inmobiliario resulta escandaloso. Las grandes empresas no se han conformado con ganar mucho dinero, sino que han especulado con sus beneficios invirtiéndolos en arriesgadas operaciones futuras, que les permitiesen seguir creciendo a costa del endeudamiento de la clase media; lo que ha ocurrido con MARTINSA FADESA no es más que la crónica de una muerte anunciada, y el principio de una crisis del ladrillo que irá en aumento en los próximos meses. La causa de la situación actual de la citada empresa es muy sencilla de explicar: MARTINSA en vez de dedicar el dinero obtenido con la venta de las viviendas a finalizar su construcción, lo ha destinado a nuevas inversiones (compra de otras empresas -entre ellas FADESA- o adquisición de suelo), que ahora se sabe han sido temerarias; y ello inexorablemente la ha colocado en situación de iliquidez.
Pero Don Fernando Martín, el principal responsable de la suspensión de pagos que ha declarado su empresa, a buen seguro no verá mermado su patrimonio personal, que estará a buen recaudo, y ni siquiera será víctima de sus propios desatinos.
Ahora sólo falta que se manifiesten los banqueros, que para muchos son los principales responsables de lo que está ocurriendo, y que pueden incluso ver aumentados sus beneficios a costa del endeudamiento de los demás.
Lo que no entiendo es como puede convivir una economía de mercado especulativa con un Gobierno de «izquierdas» que la consiente.







