Entre rejas, a pesar de Arzallus

por | 24 mayo 2008

Como un perro rabioso Francisco Javier López Peña, alias «Thierry», expulsa espuma por la boca en un gesto de desesperación descontrolada. Serán sus últimos exabruptos en público; pronto su vida se ceñirá a ocupar una celda en una prisión de alta seguridad. Se ha ganado su futuro a costa de vivir de la extorsión a empresarios y ordenar la muerte de seres humanos inocentes e indefensos. Parece evidente por su gesto que la ceguera mental que padece no tiene cura; pero tiene la suerte de que la justicia es más piadosa que su mente, y le permitirá vivir.

Resulta sorprendente que Arzallus, un nacionalista trasnochado y retirado, que aún mantiene activa la lengua viperina, cuestione la última operación contra ETA y considere «muy grave» que el Gobierno haya ordenado la detención de un etarra que ha participado en las conversaciones del último y fracasado proceso de paz.

Sr. Arzallus lo que nos parece muy grave a la mayoría de los españoles -en los que incluyo obviamente a los vascos, que también lo son- es que critique la detención de un terrorista asesino que ha contribuido a dinamitar la esperanza de terminar definitivamente con ETA.

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