
Tradicionalmente se identifica al ejército como el contingente humano preciso para enfrentarse a un enemigo potencial con la finalidad de protagonizar una guerra. la historia está jalonada de guerras entre pueblos, países y regiones, que se suceden unas a otras, y en muchos casos sin motivo alguno se crean enemigos para fomentarlas. Todos tenemos en la mente la más reciente y llamativa, la guerra de Irak, en la que los intereses por el petróleo y la necesidad de fomentar la fabricación de armamento han «justificado» la muerte de cientos de miles de ciudadanos inocentes.
Dado que solemos identificar a ejército con guerra, nos sorprende -y muy gratamente- que se considere que el ejército sea el contingente humano preciso para alcanzar la paz. Zapatero es un pacifista convencido y ha situado al frente del Ministerio de Defensa a una pacifista convencida. Por eso adquieren fuerza especial las palabras de Carme Chacón cuando al dirigirse a los soldados españoles destacados en el Líbano afirma que son «base para la paz y la prosperidad de esta zona«.
De su breve intervención destacan tres palabras: «paz«, «bienestar» y «libertad«. Es un concepto nuevo y distinto de entender las misiones del ejército. Y es bueno para España que al frente del ejército se encuentre una PACIFISTA de verdad; aunque a muchos le moleste.








