De nuestra visita a Cuenca el pasado fin de semana no nos hemos olvidado de las “Casas Colgadas”, también conocidas como “Casas Voladas” o “Casas del Rey”, un conjunto de edificios civiles situado al borde de la ciudad antigua, frente a la hoz del rio Huécar. Las mas conocidas son un conjunto de tres de estas estructuras con balcones de madera, que podéis observar en la primera de las fotografías
Aquí podéis observar el famoso puente de hierro para cruzar la hoz del río Huécar; mi incurable vértigo me impidió cruzarlo
Por fin el Gobierno ha puesto fecha de caducidad a la central nuclear de Garoña. Será en el año 2013, lo que supone prorrogar por cuatro años más su funcionamiento. Parece una buena solución, que no contenta a nadie, pero que fue compatibilizar los intereses de todos, a exclusión obviamente de la derecha; en este sentido Rajoy, para criticar tal medida, la ha considerado un “disparate”, demostrando una vez más que su vocabulario para criticar al Gobierno es muy limitado.
Zapatero debe de cumplir sus promesas electorales, pero haciéndolas compatibles con la necesidad de mantener el suministro de energía en condiciones aceptables y al mismo tiempo disponer de tiempo suficiente para regenerar el tejido industrial en la zona de manera que permita crear puestos de trabajo alternativos suficientes para evitar una situación traumática.
En el programa electoral del PSOE literalmente se dice: “Mantendremos el compromiso de sustitución gradual de la energía nuclear por energías más seguras, más limpias y menos costosas, cerrando las centrales nucleares de forma ordenada en el tiempo, al final de su vida útil, dando prioridad a la seguridad y con el máximo consenso social”. Por ello el Gobierno con el anuncio de cierre no solo no incumple con su promesa electoral, sino que mantiene su compromiso, y coloca la primera piedra para finiquitar definitivamente de forma paulatina todas las centrales nucleares, aparentemente seguras, pero que encubren graves peligros ante un hipotético y posible accidente.
Una doble lectura positiva nos permitiría concluir afirmando que las centrales nucleares pronto serán pasado y la apuesta de futuro se centra en las denominadas energías alternativas, más seguras y con un menor efecto contaminante. Por mi me atrevo a afirmar que el 2 de julio de 2009 será una fecha histórica, y reflejará el principio del fin de una energía no deseada.
Un fin de semana en Cuenca nos permitió disfrutar de sus paisajes, en especial cuando decidimos alejarnos de la autopista principal y dirigirnos a Vellisca, un pequeño pueblo de La Alcarria conquense.
Sus alrededores nos han permitido confirmar que las formas y colores de sus tierras de cultivo son todo un lujo para la fotografía de paisaje. Y pese a visitar la zona al mediodía, en los peores momentos para disponer de una luz adecuada, pude obtener estas instantáneas
No descarto visitar la zona con mas tiempo, para disfrutar de las luces de un atardecer.; no en vano La Alcarria goza de popularidad debido a su inconfundible paisaje antropizado.
El Tribunal Supremo, como máximo órgano judicial de la justicia ordinaria, cumple una importante misión a la hora de unificar criterios jurisprudenciales, y sus resoluciones vienen avaladas por magistrados con larga experiencia profesional. Pero puntualmente, y quizás con demasiada frecuencia, no están exentos de cometer ciertas frivolidades a la hora de dictar sentencias, que en ocasiones tiene su origen en el aislamiento en el que viven algunos magistrados respecto de la sociedad a la que deben de impartir justicia, y en otras se fundamentan en un cierto protagonismo de sus autores fruto de la prepotencia que crea el poder de administrar justicia en la última instancia.
La pasada semana hemos conocido dos sentencias, dictadas en materias muy dispares, en las que el Tribunal Supremo se luce con interpretaciones que a muchos se nos antojan poco meditadas y peligrosas, y que bien podrían haber tenido un contenido más acorde con el sentido común que debe contener toda resolución judicial .
En la primera de ellas se declara la nulidad de una sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Barcelona que condenó a Pedro Jiménez García por el asesinato de dos mujeres policías y ha ordenado que el juicio se repita con jurado, decretando su libertad por haber transcurrido el plazo previsto legalmente para la prisión provisional, aunque se ha impedido la alarma social que tal medida pudiese generar dado que el cumplimiento de otras condenas lo mantendrá en prisión. Al margen de las discrepancias sobre cuándo es o no procedente la intervención del jurado popular, la sentencia es caprichosa, peligrosa, frívola y poco pensada, no por el contenido, sino por el momento en el que el Tribunal Supremo establece su criterio y la causa penal elegida para llevarlo a cabo. Tan sólo sería admisible la nulidad de una condena penal en el supuesto de que los derechos de defensa del condenado se hubiesen visto perjudicados, pero este no es el caso; el derecho a una tutela judicial efectiva ha sido protegido por cuanto fue condenado por un tribunal compuesto por magistrados profesionales y su enjuiciamiento gozó de las máximas garantías.
En la segunda, más polémica en el mundo del corazón pero menos peligrosa para la integridad personal de los mortales, la Sala de lo Civil considera de “interés informativo” la imagen en “top less” de una persona pública, en este caso de María Reyes (modelo y miss España 1995), lo que permite que pueda convertirse en noticia destacada en los medios de “entretenimiento o espectáculo“, llegando incluso a ser portada de una revista de difusión nacional, c0mo es el caso de “Interviú”. La noticia es un ataque directo al derecho a la intimidad de las personas, y un aliciente para la prensa basura que con el nuevo criterio hará bueno negocio sin coste alguno. Parece ser que para el magistrado Francisco Marín, como así se llama el ponente encargado de dictar la sentencia, los pechos de María Reyes tienen”interés según el género socialmente admitido al que pertenezca el medio”. La sentencia es frívola y está impregnada de una cierta dosis de machismo; y, lo que es más peligroso, abre la veda para que los paparachis puedan campar por sus fueros y las revistas del “corazón” hagan grandes negocios sin tener que pagar por los conocidos “posados robados”.
Ambas resoluciones podían ser evitables; pero es cierto reconocer que los criterios dispares también son enriquecedores y despiertan la polémica. Aunque sería exigible un mayor grado de prudencia a nuestros jueces y magistrados.
Visto lo visto, y ante los vicios, corruptelas y corrupciones que con más vigor se están enquistando en nuestro sistema democrático, que están convirtiendo en normal lo perverso y despreciable, para evitar un mayor deterioro que puede convertirse en insalvable nuestra democracia requiere una urgente y profunda regeneración de ideas, valores y personas. No tengo la menor duda de que en España conviven cientos de miles de ciudadanos, con intachables valores éticos y morales, que están en condiciones de sustituir a nuestros actuales dirigentes y capacitados para hacerlo mejor, mucho mejor. No obstante el cambio no debe de ser traumático, y por eso requiere unos tiempos para incrustar en la política nuevos valores, y en especial nuevas personas.
Decía recientemente Emma Bonino que uno de los males del sistema democrático italiano, que ya viene de lejos, está en la profesionalización de los políticos; tiene razón y su crítica puede ser transplantable a España. En nuestro país son muy escasos los ejemplos de políticos que entiendan que su misión es un servicio público limitado en el tiempo y no una profesión para mantenerse indefinidamente. Por eso, sin sonrojo, políticos de uno y otro signo se perpetúan de por vida en sus cargos, y los que abandonan lo hacen “bien colocados”. Pero quizás lo más perverso es que con el tiempo se olvidan de que son meros administradores, y se sienten dueños de lo que es de todos, actuando con una prepotencia y arrogancia impropia de sus cargos.
Resulta curioso cómo los partidos son capaces de aprobar códigos éticos para regular y juzgar las conductas de sus opositores, e incapaces de aplicarlos en su propia casa. Y en su perversión de doble moral, interpretan el principio de presunción de inocencia a su antojo, sin darse cuenta de que un político bajo sospecha fundada debería de abandonar de inmediato su cargo público, sin que ello suponga ningún trauma para nadie, y por supuesto sin tener que esperar a que se dicte una condena penal. Pero son incapaces de comprender que “responsabilidad política” y “responsabilidad penal” son dos conceptos distintos y distantes.
Quizás el problema actual de nuestros políticos es que casi todos tienen algo que ocultar, y al convertirse en encubridores de los demás, se protegen colectivamente ante los ataques externos. Y ya sabemos que en tiempos de crisis, cuando escasea el dinero para tapar sus fechorías, muchos pueden quedar al desnudo.
En los últimos meses estamos asistimos a un deterioro democrático, instalandose en el todo vale mientras no se descubra; y es preciso poner freno a esta inaceptable situación. Zapatero tiene la oportunidad de hacerlo persiguiendo de forma implacable cualquier corruptela que se descubra en el seno de su partido, sin hacer distinciones en razón a la importancia del cargo que ocupa; Rajoy debería de hacer lo mismo, y debemos de confiar en que tarde o temprano reaccione, antes de que sea demasiado tarde.
Pero, conocida la doble moral histórica de la derecha, no tengo la menor duda de que la regeneración democrática comienza por la izquierda. Y los ciudadanos se lo agradecerán en las urnas.
Aprovechando la fiesta local de San Pedro, que celebramos en Gijón el próximo lunes 29 de junio, decidimos pasar el fin de semana en Cuenca, ciudad conocida por muy pocos, pero resulta totalmente recomendable. Pero la visita también estaba motivada por la circunstancia de que Cuenca es sede de PhotoEspaña 2009, lo que nos permitió visitar durante la tarde del sábado numerosas exposiciones fotográficas con contenidos de mucha calidad. Pero por el momento como avance comparto con todos vosotros dos fotografías de la Catedral de Cuenca, de día y de noche.