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Los hechos, y no las palabras, son los que definen a las personas y descubren sus incongruencias; y las hemerotecas lo guardan todo, para bien y para mal. Llevamos unos días teniendo que soportar los ataques del PP al Gobierno por la que han dado en llamar nefasta política exterior. Cuando gobernaban los conservadores tenían otro estilo y otra posición ante los dictadores (aunque no debemos de olvidarnos que Hugo Chávez fue elegido en las urnas). En las fotografías podemos observar cómo el presidente de FAES, ejemplo de rectitud y educación, cuando era presidente del Gobierno exigió a Chávez con un entrañable abrazo que no colaborase con ETA, y con una sincera sonrisa le pedía a Fidel Castro que respetase los derechos humanos de los cubanos. Era una manera “distinta” y más “eficaz” de comportarse ante dirigentes de países permanentemente cuestionados por la comunidad internacional; era la política de los “gestos”.
Pero la condena del PP al régimen de Fidel Castro no es de ahora, sino de siempre. Todos podemos recordar los constantes “enfrentamientos” que el dictador cubano mantuvo históricamente con su presidente de honor Don Manuel Fraga, un demócrata de toda la vida que juró los principios del Movimiento Nacional ante el propio Caudillo.
Así se escribe la historia; y el que no la quiera ver es que padece de ceguera mental.
Pese a las adversidades económicas, las que deberemos superar en los próximos meses con el esfuerzo de TODOS, el pasado lunes pudimos escuchar en TVE a un Zapatero en plena forma, con fuerza mental para superar la crisis y finalizar -confiamos en que en sentido ascendente- su segunda legislatura. Educado, correcto, respetuoso, con capacidad de autocrítica e ideas de futuro, así se mostró nuestro presidente de gobierno ante todos los españoles. Se nota que pertenece a una nueva generación de políticos con un estilo distinto al de sus predecesores, y que saben alejarse de las descalificación al adversario , sin utilizar el insulto como arma de confrontación.
Me gustó en especial su defensa al juez Garzón, del que destacó su trabajo y valentía para perseguir a ETA y a todos cuantos rodean a los terroristas; y eso no es presionar al Tribunal Supremo como ha insinuado el Consejo General del Poder Judicial, sino el reconocimiento expreso de unos méritos incontestables, por mucho que se hubiese equivocado en algunas ocasiones. Y ahora que mencionamos al C.G.P.J., no estará de más recordar que cuando el Juez Garzón era insultado y menospreciado hace unos meses por Trillo y compañía como consecuencia de la inicial instrucción del Caso Gürtel, muchos echamos en falta que hubiesen salido en su defensa.
A destacar el mantenimiento de las conquistas sociales y la defensa de los derechos de los trabajadores, compatible con el más que probable pacto social para antes de dos meses entre sindicatos y empresarios. Estoy plenamente convencido de que se logrará, porque es imprescindible para todos, y será el comienzo del fin de la actual crisis económica.
Zapatero se encuentra en el paso del ecuador de su segundo mandato, aún le quedan dos años como presidente del Gobierno, y dispone de tiempo suficiente para recomponer el país, recuperar la confianza de los españoles, y derrotar por tercera vez a un Rajoy cuestionado permanentemente en su partido y muy poco querido entre los españoles.
A juzgar por las encuestas, tal parece que al electorado le gusta la verdadera cara del PP, y los conservadores -incluso Rajoy- ya se creen que pueden ganar las próximas elecciones generales; aunque todo dependerá de la evolución de nuestra economía en los próximos meses, ya que una agudización de la crisis les haría alejarse en las encuestas hasta cotas insalvables para los socialistas.
Pero ¿en qué consiste la táctica del PP?; es muy sencilla y no requiere ningún esfuerzo mental: sembrar catastrofismo para recoger posteriormente la cosecha, aunque sea a costa de contribuir de forma alarmante al deterioro de la economía de nuestro país. Para ello lo idóneo es criticarlo todo sin comprometerse a nada, y poner a Zapatero como el culpable de todos los males; al fin y al cabo su prioridad es el poder, y si lo consiguen cuando esté a punto de superarse la crisis se pondrán las medallas por el trabajo de otros.
Rajoy “tiene la solución” para hacer frente la crisis, pero la oculta, no sea que nos enteremos de que pasa por pedir más sacrificios al sufrido trabajador y deteriorar la protección social (como ocurre en la Comunidad de Madrid). Pero si todos los que no creemos en la derecha sospechamos que es así, ¿por qué estamos dejando solo a Zapatero al pie de los caballos?, ¿acaso es el culpable de las consecuencias de la crisis financiera, o de la especulación neoliberal, o de la burbuja inmobiliaria?.
Pero el PP seguirá en las suyas, acosando, atacando, menospreciando y deteriorando de cara al exterior la imagen de España; aunque entre insulto e insulto, simulará que están dispuestos a colaborar en la salida de la crisis, aunque siga enarbolando el lema de “cuanto peor, mejor”.
Ayer Zapatero acusó al PP de dañar a España “con exageración y alarma”, y pide a la oposición responsabilidad. Lo deseable sería un pacto de Estado, pero parece ser inviable con el PP, y poco a poco los electores se darán cuenta de quién pone piedras en el camino. A medio plazo auguro un cambio de tendencia en las encuestas, el sentido común se impondrá, y Rajoy contemplará estupefacto su tercera derrota electoral.
Ya nadie se acuerda de los verdaderos culpables de la crisis económica que padecemos, consecuencia directa de la burbuja financiera e inmobiliaria propiciada por los neoliberales, que ahora piden ayuda y soluciones al gobierno para resolver el problema que ellos mismos causaron.
El gobierno de Zapatero recibe críticas por todas partes, por su derecha y por su izquierda, de los sindicatos y de la patronal, y de los españoles en general. Si toma medidas, porque las toma; si no toma medidas, porque no las toma; si piensa en el futuro (edad de jubilación), porque hay que pensar en el presente; si piensa en el presente, por improvisar sin pensar en el futuro. Haga lo que haga recibirá reproches; incluso si propone lo que le sugiere la oposición (disminución del gasto público) es vilipendiado por los conservadores.
Muchas veces me pregunto si los españoles merecen tener un presidente de gobierno como Zapatero. Quizás sería preferible que gobernase el PP para que nos acordasemos de cómo se bajan los impuestos a los que más tienen, o cómo se oculta la corrupción, o cómo se privatizan las empresas públicas, o cómo se impone el despido libre, o cómo se traslada la gestión de nuestra sanidad a manos privadas (véase Comunidad de Madrid). Ya nos hemos olvidado de la “brillante” trayectoria de los amigos y parientes de Aznar, tras su paso por puestos de confianza (Villalonga, Pizarro, Agaz, entre otros), y de los pingües beneficios que obtuvieron.
Pese a todo, los que apoyamos al presidente del gobierno de verdad estamos ahí, respaldándole incluso en los momentos más duros, y las encuestas dicen que somos muchos y resistimos a los ataques. Puede que Zapatero haya cometido errores, pero ¿quién no los cometería en una crisis económica como la que padecemos?; no podemos olvidar que ha hecho muchas cosas bien, y merece el apoyo de los que de verdad nos sentimos de izquierdas.
Desde fuera de nuestro país todos quieren “colaborar” para que superemos la crisis económica, pero nadie aporta ninguna solución que no sea a costa del sufrido trabajador. Ahora el FMI (Fondo Monetario Internacional) nos propone bajar los salarios a los trabajadores para aumentar la competitividad. Pero ¿a quién le bajamos el sueldo?, ¿a los que no llegan a 1000 euros de ingresos netos mensuales, que son la mayoría de nuestros jóvenes?, ¿a los mileuristas, que se han convertido en unos privilegiados comparados con los anteriores?. ¿Existe algún poderoso, tipo Botín y compañía, que esté dispuesto a bajarse el sueldo como gesto de solidaridad?.
El FMI debería de preocuparse mas de predecir mejor el futuro para no caer en los errores del presente, lo que no hizo durante la presidencia de Rato, ahora premiado en Caja Madrid por su “positiva” labor huyendo del temporal cuando se veía venir.
Parece evidente que el PP no quiere pactos, y su única intención es poner todo tipo de obstáculos para colaborar en la recuperación económica; ya no existe duda alguna de que trata de contribuir a la prolongación de la crisis con un objetivo puramente electoralista, como lo confirma su posición intransigente en la fracasada IV Conferencia de Presidentes Autonómicos. Pero la derecha no se conforma solo con eso, ya que 24 horas después arremetió en tromba con insultos y descalificaciones contra Zapatero, llegando a acusarlo de totalitario. Los herederos genéticos de la dictadura están crecidos y será inevitable soportarlos, pero sin permitir que salgan con la suya.
Se equivocan sus presidentes, los de las Comunidades gobernadas por el PP, cuando actúan por consigna de partido y se olvidan de la defensa de los intereses de los ciudadanos a los que representan. Miguel Angel Revilla, actual Presidente de Cantabria, que ha gobernado con PP y PSOE, mostraba su malestar con los conservadores, por no colaborar en una solución para superar la crisis económica y anteponer sus intereses de partido; y les acusaba de arruinar la Conferencia, máxime cuando el Gobierno había integrado en el documento final el 80% de sus propuestas.
Lo único que le podemos recriminar a Zapatero es su ingenuidad al mantener la esperanza de que la Conferencia de Presidentes pudiese tener un final feliz; debería ya saber que la actual derecha no es de fiar, se opondrá a cualquier solución encaminada a resolver la actual crisis económica, y nunca se sentirá responsable de nada. Pero los conservadores no deben olvidar que han de responder ante sus electores, que tarde o temprano les exigirán responsabilidades por su actitud.
Por cierto, ¿no se siente Esperanza Aguirre corresponsable de que en la Comunidad de Madrid sea donde crezca más el paro? No se olvide de que gobierna con mayoría absoluta, y al mismo tiempo que se pone medallas por sus “éxitos” también debe de responder por sus fracasos.
El Gobierno no admite una derrota, y ha decidido ignorar el veto del PP y aplicar las medidas anticrisis, y convocará a las autonomías que lo deseen para que se sumen al documento propuesto en la Conferencia de Presidentes. La frivolidad del PP no puede salir victoriosa, y es preciso seguir mirando en clave de futuro para superar cuanto antes la actual situación. La peor noticia para Don Mariano, que trata de vengarse de su doble derrota electoral, es que se supere la crisis economía antes de las próximas generales; no lo olvidemos nunca.
(hoy me ha parecido oportuno obsequiaros con una de mis fotos favoritas tomada en el Jardín Botánico de Gijón, en donde la mezcla de colores, que bien podría ser de tendencias políticas, transmite en su conjunto un optimismo necesario, el mismo que necesitamos todos los españoles para contribuir a superar las adversidades).
A la Secretaria General del PP, María Dolores de Cospedal, no le deben de sentar muy bien las vacaciones, convirtiéndose en habitual que a su regreso pierda la cordura, si es que algún día lo tuvo, y con ello el sentido de Estado que debe mantener un partido con aspiraciones de gobernar. Ya durante el mes de agosto sufrió alucinaciones, sintiéndose escuchada por el Gobierno allá donde estuviese, las que no cesaron hasta bien entrado el mes de septiembre. Ahora han sido suficientes cuatro días de “descanso” para cuestionar la política exterior del Gobierno, al que culpa del secuestro de tres cooperantes catalanes en Mauritania a manos de Al Qaeda, considerando a España una presa fácil para los terroristas; ¿pensaba lo mismo el 11M de 2004, cuando aún gobernaba José María Aznar?. En todo caso se olvida de que también se encuentra secuestrado un ciudadano francés, y no me imagino a la oposición de nuestro vecino país culpando de ello a Sarkozy.
Y hablando de Aznar, no estaría de más hacer memoria de los destrozos que, gracias a su chulería y ridícula prepotencia (el incidente de la isla de Perejil fue el acontecimiento más “relevante”), causó durante sus mandatos en las relaciones diplomáticas con Marruecos; las que tardaron años en recuperarse, precisamente gracias a la labor de Zapatero y Moratinos, con la ayuda de nuestro estimable monarca. Si el PP piensa ahora que debemos de poner en peligro de nuevo las relaciones con Marruecos, se equivoca.
Las posiciones “firmes” a las que hace mención María Dolores de Cospedal son, en muchos casos, incompatibles por la necesaria flexibilidad que requieren las relaciones diplomáticas entre dos países muy distintos pero con intereses comunes. Como mantuvo Zapatero, refiriéndose al caso de Aminatu Haidar, los intereses generales de España priman sobre los particulares de una activista que, por muy loables que sean sus reivindicaciones, amenaza con quitarse la vida voluntariamente, sin que nadie la fuerce a ello.
Por cierto, ¿cómo hubiese resuelto el PP el conflicto surgido con la activista saharaui?. Es muy posible que aplicando literalmente la Ley de Extranjería, y denegando su entrada en España. La derecha no tiene gestos de humanidad, y en ello se diferencia de la izquierda; otra cosa es que el comportamiento de Aminatu Haidar y sus “asesores” no sea el adecuado a la buena voluntad de España en resolver su problema.
Los dirigentes del PP, y en especial su Secretaria General, deberían de pensar si es bueno para ellos y para nuestro país tratar de ridiculizar permanentemente a un Gobierno salido de las urnas. Me temo que ya muchos españoles, en los que incluyo a algunos de sus votantes, están hartos de que practiquen una política de tierra quemada por motivos puramente electorales.
(Al margen de su régimen político, el mejor recuerdo que mantengo de una viaje a Marruecos en el año 2000 es la hospitalidad de sus habitantes; os dedico la fotografía de una familia berebere tomando el té)
Solo puede equivocarse quien toma decisiones y asume responsabilidades; como contrapartida el mérito del éxito ha de atribuirse a quien resuelve favorablemente un problema, y en el caso del Alakrana se lo ha ganado el Gobierno, por mucho que les moleste a los dirigentes del PP, deseosos de un final muy distinto al logrado. Por ello, resulta ridículo exigir la reprobación de los ministros que han contribuido, en mayor o menor medida, a que los tripulantes estén regresando a sus casas sanos y salvos.
José Cendón, el fotógrafo que estuvo secuestrado en Somalia durante más de un mes, afirmaba recientemente: «Los secuestradores siguen el manual, es decir, asustar a los rehenes y presionar, y todo lo que se habla aquí perjudica porque les da poder para negociar». Pese a ello algunos medios de comunicación y el PP se encargaron de elevar el tono sensacionalista, con el único objetivo de deteriorar al Gobierno; y su manifiesta irresponsabilidad contribuyó a alargar el secuestro y elevar el precio del rescate. Quien no lo quiera entender así ignora lo que es un secuestro y cómo ha de tratarse.
El PP, y en especial Mariano Rajoy, llevan más de 24 horas haciendo el ridículo ante todos los españoles, sin darse cuenta que los ciudadanos se mantienen ajenos a sus agresivas intervenciones y solo piensan en que, por fin, los tripulantes del Alakrana vuelven a sus casas Y estoy convencido de que Zapatero y el Estado de Derecho han salido reforzados de este desagradable suceso.