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Los hechos, y no las palabras, son los que definen a las personas y descubren sus incongruencias; y las hemerotecas lo guardan todo, para bien y para mal. Llevamos unos días teniendo que soportar los ataques del PP al Gobierno por la que han dado en llamar nefasta política exterior. Cuando gobernaban los conservadores tenían otro estilo y otra posición ante los dictadores (aunque no debemos de olvidarnos que Hugo Chávez fue elegido en las urnas). En las fotografías podemos observar cómo el presidente de FAES, ejemplo de rectitud y educación, cuando era presidente del Gobierno exigió a Chávez con un entrañable abrazo que no colaborase con ETA, y con una sincera sonrisa le pedía a Fidel Castro que respetase los derechos humanos de los cubanos. Era una manera “distinta” y más “eficaz” de comportarse ante dirigentes de países permanentemente cuestionados por la comunidad internacional; era la política de los “gestos”.
Pero la condena del PP al régimen de Fidel Castro no es de ahora, sino de siempre. Todos podemos recordar los constantes “enfrentamientos” que el dictador cubano mantuvo históricamente con su presidente de honor Don Manuel Fraga, un demócrata de toda la vida que juró los principios del Movimiento Nacional ante el propio Caudillo.
Así se escribe la historia; y el que no la quiera ver es que padece de ceguera mental.
Quién crea que el principal enemigo de Rajoy para alcanzar el poder se llama José Luis Rodríguez Zapatero, se equivoca. Desde que fue designado a dedo sin el respaldo democrático de su partido, Don Mariano se ha convertido en la marioneta de José María Aznar, y lleva más de seis años sufriendo sus consecuencias, sin haber sido capaz nunca de plantarle cara. Sus inicios no pudieron ser más desastrosos, cuando sufrió su primera derrota electoral, muy posiblemente como consecuencia de las mentiras y manipulaciones de su presidente de honor, con la inestimable ayuda del por entonces Ministro del Interior Angel Acebes, quienes creyeron que los españoles éramos tontos y nos podían engañar atribuyendo a ETA el atentado del 11M.
Desde entonces José María Aznar, con una actitud altiva, prepotente y egocentrista, menosprecia y margina a Don Mariano, quien de forma permanente sufre las consecuencias del olvido de quien le eligió para ser su sucesor, consiguiendo mantener la división en el seno del Partido Popular para acaparar el protagonismo del sector más reaccionario de la derecha española.
Aznar, incapaz en su día de votar la Constitución Española, no tiene convicciones democráticas, lo que motiva que falte al respeto de forma permanente a los representantes del pueblo español, e incluso al legítimo candidato de su propio partido. Por eso, y por considerarse un permanente “salvapatrias”, ha resultado ser el más despreciable de los presidentes que ha tenido nuestra joven democracia, siendo incapaz de cumplir su papel de expresidente ante la sociedad española; convirtiéndose en un personaje absurdo, cobarde, pintoresco, engreído, y en especial maleducado.
Su dedo índice le define, y pasará definitivamente a la historia como lo que es, un ser ridículo que “sólo” se quiere a sí mismo y menosprecia a los demás.
A juzgar por las encuestas, tal parece que al electorado le gusta la verdadera cara del PP, y los conservadores -incluso Rajoy- ya se creen que pueden ganar las próximas elecciones generales; aunque todo dependerá de la evolución de nuestra economía en los próximos meses, ya que una agudización de la crisis les haría alejarse en las encuestas hasta cotas insalvables para los socialistas.
Pero ¿en qué consiste la táctica del PP?; es muy sencilla y no requiere ningún esfuerzo mental: sembrar catastrofismo para recoger posteriormente la cosecha, aunque sea a costa de contribuir de forma alarmante al deterioro de la economía de nuestro país. Para ello lo idóneo es criticarlo todo sin comprometerse a nada, y poner a Zapatero como el culpable de todos los males; al fin y al cabo su prioridad es el poder, y si lo consiguen cuando esté a punto de superarse la crisis se pondrán las medallas por el trabajo de otros.
Rajoy “tiene la solución” para hacer frente la crisis, pero la oculta, no sea que nos enteremos de que pasa por pedir más sacrificios al sufrido trabajador y deteriorar la protección social (como ocurre en la Comunidad de Madrid). Pero si todos los que no creemos en la derecha sospechamos que es así, ¿por qué estamos dejando solo a Zapatero al pie de los caballos?, ¿acaso es el culpable de las consecuencias de la crisis financiera, o de la especulación neoliberal, o de la burbuja inmobiliaria?.
Pero el PP seguirá en las suyas, acosando, atacando, menospreciando y deteriorando de cara al exterior la imagen de España; aunque entre insulto e insulto, simulará que están dispuestos a colaborar en la salida de la crisis, aunque siga enarbolando el lema de “cuanto peor, mejor”.
Ayer Zapatero acusó al PP de dañar a España “con exageración y alarma”, y pide a la oposición responsabilidad. Lo deseable sería un pacto de Estado, pero parece ser inviable con el PP, y poco a poco los electores se darán cuenta de quién pone piedras en el camino. A medio plazo auguro un cambio de tendencia en las encuestas, el sentido común se impondrá, y Rajoy contemplará estupefacto su tercera derrota electoral.
Su frase, robada de un micrófono indiscreto, no tiene desperdicio ni justificación alguna, y supone descubrir una vez más la catadura moral de una política cínica y sin escrúpulos a la que le vale todo con tal de mantener el poder. Esperanza Aguirre reúne en su persona todas las “cualidades” para sentir vergüenza de que sea representante de una parte del pueblo español, y confío en que los madrileños se convenzan de una vez que no merece su voto al ser el insulto, la mentira y la manipulación sus armas favoritas en su quehacer diario.
¿A quién se refería con esta frase? Niega que fuese a Gallardón, pero no identifica a la persona bajo la excusa de que es muy mal hablada y la frase se emitió en una “conversación privada” Pero se olvida que estaba hablando como Presidenta de la Comunidad de Madrid en un lugar público y sobre un tema público, y está obligada a identificar a la persona en la que pensaba.
Parece evidente que es alguien cercano al Ayuntamiento de Madrid, que ha perdido un puesto en el Consejo de Administración de Caja Madrid. ¿Le abrirá su partido un expediente discriplinario, como hizo con el vicealcalde de Madrid Manuel Cobos por hablar con desprecio de ella? Don Mariano no se atreve; y. como es su costumbre, se ha apresurado a meter el rabo entre las piernas.
Parece evidente que el PP no quiere pactos, y su única intención es poner todo tipo de obstáculos para colaborar en la recuperación económica; ya no existe duda alguna de que trata de contribuir a la prolongación de la crisis con un objetivo puramente electoralista, como lo confirma su posición intransigente en la fracasada IV Conferencia de Presidentes Autonómicos. Pero la derecha no se conforma solo con eso, ya que 24 horas después arremetió en tromba con insultos y descalificaciones contra Zapatero, llegando a acusarlo de totalitario. Los herederos genéticos de la dictadura están crecidos y será inevitable soportarlos, pero sin permitir que salgan con la suya.
Se equivocan sus presidentes, los de las Comunidades gobernadas por el PP, cuando actúan por consigna de partido y se olvidan de la defensa de los intereses de los ciudadanos a los que representan. Miguel Angel Revilla, actual Presidente de Cantabria, que ha gobernado con PP y PSOE, mostraba su malestar con los conservadores, por no colaborar en una solución para superar la crisis económica y anteponer sus intereses de partido; y les acusaba de arruinar la Conferencia, máxime cuando el Gobierno había integrado en el documento final el 80% de sus propuestas.
Lo único que le podemos recriminar a Zapatero es su ingenuidad al mantener la esperanza de que la Conferencia de Presidentes pudiese tener un final feliz; debería ya saber que la actual derecha no es de fiar, se opondrá a cualquier solución encaminada a resolver la actual crisis económica, y nunca se sentirá responsable de nada. Pero los conservadores no deben olvidar que han de responder ante sus electores, que tarde o temprano les exigirán responsabilidades por su actitud.
Por cierto, ¿no se siente Esperanza Aguirre corresponsable de que en la Comunidad de Madrid sea donde crezca más el paro? No se olvide de que gobierna con mayoría absoluta, y al mismo tiempo que se pone medallas por sus “éxitos” también debe de responder por sus fracasos.
El Gobierno no admite una derrota, y ha decidido ignorar el veto del PP y aplicar las medidas anticrisis, y convocará a las autonomías que lo deseen para que se sumen al documento propuesto en la Conferencia de Presidentes. La frivolidad del PP no puede salir victoriosa, y es preciso seguir mirando en clave de futuro para superar cuanto antes la actual situación. La peor noticia para Don Mariano, que trata de vengarse de su doble derrota electoral, es que se supere la crisis economía antes de las próximas generales; no lo olvidemos nunca.
(hoy me ha parecido oportuno obsequiaros con una de mis fotos favoritas tomada en el Jardín Botánico de Gijón, en donde la mezcla de colores, que bien podría ser de tendencias políticas, transmite en su conjunto un optimismo necesario, el mismo que necesitamos todos los españoles para contribuir a superar las adversidades).
Causa cierta perplejidad escuchar a Rajoy afirmando que “es injusto extender un manto de descrédito sobre toda la clase política“, y proponer medidas “contundentes” para luchar contra la corrupción, cuando al mismo tiempo anuncia que Francisco Camps se presentará de nuevo como candidato a la Presidencia de las Comunidad Valenciana y promueve una campaña de descrédito del SITEL, poniendo en duda su legalidad con el único objetivo de conseguir la nulidad del caso Gürtel, el mayor escánndalo de corrupción de los últimos años, en el que parece cobijarse la financiación ilegal del PP, bajo la batuta de su tesorero Luis Bárcenas.
Don Mariano, que se ha convertido en un encubridor de las fechorías de sus correligionarios, debería de saber que su actual “misión purificadora” es incompatible con su intención de extender un manto para esconder la corrupción, y de promesas e intenciones los ciudadanos ya estamos un poco hartos, y ahora solo pedimos hechos y actuaciones que conlleven consecuencias.
La irresponsabilidad del PP creando dudas sobre el SITEL (Sistema Integrado de Interceptación Telefónica) es manifiesta, no solo por el hecho de darlo a conocer para que los delincuentes que puedan ser interceptados tomen las medidas precisas para evitarlo, sino en especial porque fue encargado por el propio Mariano Rajoy el 24 de octubre de 2001, cuando era Ministro del Interior del segundo gobierno de Aznar, y costó al erario público 9.825.975 euros (unos 1.600 millones de las antiguas pesetas); dándose la circunstancia de que, estando prevista su fecha de entrega el 31/3/2003, alargaron el plazo de entrada en funcionamiento dos sucesivos aplazamientos, precisamente firmados por María Dolores de Cospedal, en su condición por entonces de Subsecretaria del Ministerio del Inerior.
Si Don Mariano considera ilegal el SITEL, ¿por qué se adquirió con su personal respaldo como Ministro del Interior?, ¿no se debería haber analizado antes de su adquisición su posible ilegalidad?, ¿cómo es posible gastar 10 millones de euros en un sistema que no sirve?, ¿han incurrido en un delito de malversación de caudales públicos quienes decidieron la compra de un sistema ilegal, los mismos que ahora cuestionan su ilegalidad?. Rajoy debe de saber que si prospera su intención de declarar ilegal el SITEL deberá responder del dinero invertido.
Solo puede equivocarse quien toma decisiones y asume responsabilidades; como contrapartida el mérito del éxito ha de atribuirse a quien resuelve favorablemente un problema, y en el caso del Alakrana se lo ha ganado el Gobierno, por mucho que les moleste a los dirigentes del PP, deseosos de un final muy distinto al logrado. Por ello, resulta ridículo exigir la reprobación de los ministros que han contribuido, en mayor o menor medida, a que los tripulantes estén regresando a sus casas sanos y salvos.
José Cendón, el fotógrafo que estuvo secuestrado en Somalia durante más de un mes, afirmaba recientemente: «Los secuestradores siguen el manual, es decir, asustar a los rehenes y presionar, y todo lo que se habla aquí perjudica porque les da poder para negociar». Pese a ello algunos medios de comunicación y el PP se encargaron de elevar el tono sensacionalista, con el único objetivo de deteriorar al Gobierno; y su manifiesta irresponsabilidad contribuyó a alargar el secuestro y elevar el precio del rescate. Quien no lo quiera entender así ignora lo que es un secuestro y cómo ha de tratarse.
El PP, y en especial Mariano Rajoy, llevan más de 24 horas haciendo el ridículo ante todos los españoles, sin darse cuenta que los ciudadanos se mantienen ajenos a sus agresivas intervenciones y solo piensan en que, por fin, los tripulantes del Alakrana vuelven a sus casas Y estoy convencido de que Zapatero y el Estado de Derecho han salido reforzados de este desagradable suceso.