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El 13 de agosto de 1999, durante nuestra estancia en Rantepao (la capital de la isla de Sulawesi), cuando volvíamos de visitar unos campos de arroz y nos dirigíamos al hotel, escuchamos una música de órgano procedente de una iglesia cercana, de rito católico (inusual en una isla en la que el 90% de la población es musulmana). Pronto supimos que se celebraba la boda de una maestra de un colegio cercano, y no resistimos la tentación de presenciarla. La novia vestía de blanco y el novio lo hacía con traje clásico propio de nuestra civilización; pero los familiares cercanos iban vestidos con trajes tradicionales de Sulawesi, por lo que fue necesario poner en funcionamiento una pequeña cámara fotográfica automática que portaba, para inmortalizar aquel momento
Pero para fotografiar a los novios y no incomodarles, me acerqué a ellos, les felicité a mi manera y les pedí autorización para capturar algunas imágenes. Recibido el visto bueno con una hospitalaria sonrisa, a partir de ese momento puede realizar este mini-reportaje
Y al final se ausentaron en este coche nupcial
Las vivencias de los viajes pueden disfrutarse durante años, y ahora con internet incluso podemos compartirlas libremente con los demás. Hoy seguí los consejos de una buena amiga que me criticó por escribir tanto de política en SInLaVeniA; confio en que mis habituales comentaristas de derechas se ciñan al guión.
Después de un largo puente para muchos, aunque en Asturias sólo hemos disfrutado de un fin de semana más, creo necesario empezar la semana con sosiego; y qué mejor que hacerlo con algunas fotos que reflejan cómo se vive en otros lugares, que nos servirán para tomar con más tranquilidad las consecuencias de la crisis económica. Y es que en muchos países se vive más la calle, incluso para afeitarse
O para cortarse el pelo
Conocer otras culturas, otras civilizaciones y otras costumbres, es la mejor enseñanza para respetar al resto de los ciudadanos del mundo, que en su mayoría viven con escasísimos recursos económicos. Las fotografías nos reflejan situaciones que nunca hemos visto en nuestra calles.
Yogyakarta, situada en la Isla de Java, con una población de más de millón y medio de habitantes, es uno de los centros culturales y universitarios más importante de Indonesia, y uno de sus mayores atractivos turísticos. Cuando se viaja a esta bulliciosa ciudad es imprescindible visitar los templos hinduístas de Prambanan y el templo budista de Borobudur; sin olvidarnos de que, por ser un centro del arte clásico de Java, la cultura tradicional del batik (una especie de pergaminos o telas impresos de forma artesanal), el ballet, el teatro, la música, y los espectáculos de marionetas, forman parte de su propia existencia.
Algunos fines de semana lluviosos los dedico a repasar los recuerdos de los viajes que nos ayudaron a conocer el mundo, y en especial a gentes de otras culturas. Hoy me detengo en la visita a un mercado de Yoyakarta, en el que destacaba su colorido y ambiente bullicioso.
Era mediodía y decidimos conocer su gastronomía
Otro día visitaremos algunos rincones muy especiales de esta gran ciudad llena de vida.
En un viaje realizado a Indonesia en agosto de 1999, durante nuestra estancia en la isla de Sulawesi pasamos tres días en la paradisiaca playa de Bira. Frente a la misma podíamos divisar la diminuta isla de Liukanglu; y no resistimos la tentación de visitarla, desplazándonos en un pequeño barco pesquero.
A muy escasos metros del mar, entre palmeras, se ubicaban las casas de madera en donde residen sus habitantes
Y bajo el suelo de ellas una señora de forma muy artesanal trabajaba con un telar
Nos llamo la atención que las jóvenes del lugar se cubren su cara con pasta de arroz para protegerse de los rayos del sol
y ninguno de sus habitantes tuvo el menor reparo en posar para la cámara.
Han pasado más de nueve años desde entonces, y cada vez que repaso las fotos del viaje, realizadas con una cámara automática Pentax Espio 160 (por entonces las cámaras digitales aún no estaban en el mercado), vienen a mi mente numerosos recuerdos y anécdotas, destacando -al margen de la belleza de los lugares visitados- la hospitalidad de sus gentes, muy receptivas para comunicarse con los viajeros procedentes de otros continentes.
En la Isla de Sulawesi (Indonesia) los Toraja viven obsesionados con la muerte, que celebran en largos fastos funerarios, y para los principales del poblado se tallan réplicas de madera de tamaño natural que guardarán su tumba para toda la eternidad. En algunos lugares, como en la aldea de Marante, protegen las cuevas en donde se guardan los sepulcros
Mientras que en otras aldeas los podemos observar asomados en balcones colgados en las laderas de las montañas, como ocurre en Londa
Y en la aldea de Tampangallo
Aunque nos llamaron de forma muy especial los tau tau que se encontraban en una cueva situada en la aldea de Kete Kesu
Cuando caminábamos desde Lemo a Tilanga, bordeando campos de arrozales de una extraordinaria belleza
Nos encontramos con unos artesanos que se dedicaban al tallado de los tau tau
Antes del viaje, realizado en agosto de 1999 ya habíamos conocido, a través de la lectura y algún reportaje de televisión, las costumbres funerarias de los toraja, que pueblan la franja central de la Isla de Sulawesi; pero conocer sus costumbres de cerca resultó una experiencia inolvidable.
Los toraja creen que sólo cuando se han celebrado los ritos adecuados al fallecido, éste protegerá a los vivos y podrá descansar. Pero sus cuerpos nunca son enterrados bajo tierra, y es habitual que para los adultos se excaven nichos en las laderas de la montaña, y se hagan tumbas en árboles para los menores de un año.
En la Cueva de Londa, que visitamos el día 12 de agosto de 1999, se pueden observar huesos humanos esparcidos por todas partes, además de sarcófagos pintados con llamativos colores. Las fotografías que tomamos son lo suficientemente expresivas como para hacer innecesario cualquier comentario
Son decenas de fotos las que conservo en mis archivos; hice una selección, pero no descarto publicar una galería completa para compartirlas con todos vosotros. Mis informadores secretos que dicen que la nueva versión de worpress permitirá la publicación de galerías independientes de la entrada, y será el momento de hacerlo.
En Sulawesi las ceremonias que se celebran para despedir a los muertos en su viaje al más allá pueden durar varios días. Y el punto clave de los funerales se centra en el sacrificio de búfalos, cuyo número depende del status económico de la familia. No hay nada más digno de respeto en la sociedad de los torajas que honrar a los muertos y sacrificar muchos búfalos, cuyos cuerpos servirán para dar de comer a la comunidad a la que pertenece el fallecido.
Durante nuestro viaje a Indonesia, el 11 de agosto de 1999 fuimos invitados a asistir en un pueblo de Sulawesi a un sacrificio de búfalos que tuvo lugar durante unas celebraciones funerarias de una anciana que había fallecido unos seis meses antes. Presidiendo la ceremonia se encontraba el féretro
Y los búfalos, que en ésta ocasión eran un total de once por tratarse de una familia de alto nivel económico, desfilaron por una explanada antes de que comience la matanza
El matarife, con un golpe certero, les seccionó la yugular uno a uno
Y esta es la escena final
Del reportaje fotográfico, tomado en primera fila, he decidido no poner las más crueles. El espectáculo para quienes no estamos acostumbrados a ver tanta sangre, fue sobrecogedor.