ETA ha vuelto a matar; y lo hace pocos días después de que el Tribunal Supremo hubiese decidido la disolución de Acción Nacionalista Vasca (ANV) y del Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV), en aplicación de la Ley de Partidos. Nunca estuve conforme con dicha Ley, por entender que no se pueden ilegalizar ideas y no considerar que su aplicación fuese el camino adecuado para acabar con ETA; pero después de los últimos atentados, que parecen ser la respuesta a la ilegalización de las citadas formaciones políticas, resulta cada vez más evidente que lo que se ilegaliza no son ideas sino la defensa pública del tiro en la nuca y la bomba lapa.
Hoy ha sido un día importante en el buen camino para acabar con ETA; por la mañana podíamos escuchar como Zapatero y Rajoy, sin titubeos y con firmeza, transmitían su unidad para luchar contra la banda terrorista; y de tarde, ya en el Congreso, todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria ratificaban su unidad frente al terrorismo. Y que nadie se olvide de que cualquier tentación por utilizar con fines partidistas la violencia de ETA favorece sus “intereses” y es mal vista por la gran mayoría de los españoles.
Comparto plenamente todo cuanto ha manifestado, sin titubeos y con firmeza, el presidente de Cantabría, que sin estar condicionado por las consignas que siempre imponen los partidos políticos, es libre de expresar sin ambages y con naturalidad lo que piensa en cada momento. Quizás sea esa independencia lo que más valoran los cántabros a la hora de votarle.
Cuando el Supremo ilegalizó ANV y al PCTV, Ibarretxe denunció el uso “espúreo” de la Ley de Partidos, pero el nuevo atentado confirma que no estaba tan desacertado el alto tribunal, cuando se confirma que quienes matan son los mismos que han venido apoyando a las disueltas formaciones “políticos”, que se han convertido en los campos de entrenamiento ideológico para alistar a los nuevos terroristas que puedan mantener viva la causa etarra.
Basta ya de ambigüedades. No habrán pasado 48 horas e Ibarretxe ya estará hablando de su obsesiva “consulta soberanista”, que encierra la intención de tratar de conseguir una parte de los votos de los partidos ilegalizados, como forma de perpetuarse en el poder. Todos, o casi todos, los españoles estamos hartos de su discurso con un intencionado doble sentido. ETA tuvo su oportunidad para conseguir la pacificación del Pais Vasco y la desperdició; ahora toca que el Estado de Derecho se imponga con todas sus consecuencias a los que matan o justifican los atentados terroristas.
Como un perro rabioso Francisco Javier López Peña, alias “Thierry”, expulsa espuma por la boca en un gesto de desesperación descontrolada. Serán sus últimos exabruptos en público; pronto su vida se ceñirá a ocupar una celda en una prisión de alta seguridad. Se ha ganado su futuro a costa de vivir de la extorsión a empresarios y ordenar la muerte de seres humanos inocentes e indefensos. Parece evidente por su gesto que la ceguera mental que padece no tiene cura; pero tiene la suerte de que la justicia es más piadosa que su mente, y le permitirá vivir.
Resulta sorprendente que Arzallus, un nacionalista trasnochado y retirado, que aún mantiene activa la lengua viperina, cuestione la última operación contra ETA y considere “muy grave” que el Gobierno haya ordenado la detención de un etarra que ha participado en las conversaciones del último y fracasado proceso de paz.
Sr. Arzallus lo que nos parece muy grave a la mayoría de los españoles -en los que incluyo obviamente a los vascos, que también lo son- es que critique la detención de un terrorista asesino que ha contribuido a dinamitar la esperanza de terminar definitivamente con ETA.
Hacía años que no recordabamos un momento así. Hoy en el Congreso de los Diputados se ha demostrado que es posible recuperar la unidad para luchar contra el terrorismo. Sin fisuras, todos los grupos parlamentarios suscribieron un comunicado conjunto de condena frente a ETA.
A primera hora de la tarde, el tiempo previsto para efectuar preguntas al gobierno de común acuerdo fue sustituido por declaraciones de Durán i Lleida por CIU, Josu Erkoreka por el PNV, Mariano Rajoy por el PP, y Jose Luis Rodriguez Zapatero en nombre del gobierno. Y todos ellos demostraron una unidad en su discurso, premonición de nuevos tiempos para acabar con el terrorismo.
Escuché en directo sus intervenciones, y me detuve en especial a analizar lo dicho por Rajoy: no utillizó un doble lenguaje -como venía haciendo en los últimos-, ni puso condiciones previas para alcanzar la unidad frente al terrorismo. Escuchamos de Don Mariano un mensaje nuevo y renovado, y es una buena noticia para todos.
Pero parece evidente que a Rajoy no se lo pondrán fácil. Aunque Aznar se mantiene en silencio ya ha lanzado a todas sus huestes a un ataque frontal contra el nuevo estilo del PP. Su sector más conservador no está dispuesto a perder posiciones y los enfrentamientos cada vez serán más virulentos.
Rajoy está muy tocado, pero debe de resistir, por el bien de su partido y de la salud de la mayoría de los españoles, que no estamos dispuestos a que vuelva la crispación; y es preciso que consolide un nuevo equipo de dirigentes, con una mentalidad que a la hora de hacer política sean capaces de alcanzar consensos en temas de Estado; y la lucha contra el terrorismo es el principal.
El PP no es Maria San Gil, quien -pese a su juventud- representa al pasado, y al sector más reaccionario y antinacionalista del PP, en el que la intransigencia es su forma de hacer política, y la utilización del terrorismo su arma principal para enfrentarse al gobierno.
Debemos de tener la esperanza de que de todo lo que está sucediendo surja una nueva derecha, distinta y distante con el pasado. Será bueno para todos.
Faltan muy pocas horas para que se abran los colegios electorales; nos esperan las urnas para que depositemos nuestra papeleta en su interior. Nuestra participación es necesaria para derrotar a ETA. Todas las opciones son válidas, incluso la de votar en blanco, una manera de abstenerse activamente; quedarse en casa no es solución
Envidio la capacidad de Manuel Fontdevila para describir en un sencillo dibujo lo que otros necesitamos expresar con la palabra. Una simple mirada a su historieta gráfica nos anima a acudir a votar.
Si ETA pide la abstención, entre todos con nuestra participación podemos aislar aún más a los terroristas.
“Una víctima no deja de ser víctima por ser de una u otra ideología. Ayer ETA ha vuelto a demostrar lo cobarde que es, ensañándose, a sangre fría, con una persona indefensa, un blanco fácil.
Lo más triste de todo es que “solo” nos acordamos de la unidad ante el terrorismo, cuando sucede este tipo de crímenes; mientras tanto, la vida sigue su curso y cada uno miramo