Ene

30

“Educación para la Ciudadanía”, aprueba con sobresaliente

By Fernando de Silva

Por 22 votos a favor contra 7 el pleno de la sala de lo contencioso-administrativo del Tribunal Supremo se ha encargado de poner fin a un debate que resultaba innecesario, y por el que una parte muy minoritaria de los “padres” de alumnos de este país, apoyados por los sectores más reaccionarios del PP, obispos y  algunas asociaciones católicas, defendían la objeción de conciencia frente a la asignatura  de “Educación para  la Ciudadanía”, obstaculizando con ello  la enseñanza de valores cívicos comunes a todos los ciudadanos, y con la que se intenta elevar el nivel de preparación de nuestros jóvenes y conseguir  una convivencia más sana y cívica, dentro de la lógica controversía de ideas entre los ciudadanos, que redundará en beneficio de todos.

El debate no debía de haberse producido, por cuanto una ley aprobada por el Congreso de los Diputados debe de ser cumplida por todos; resultando paradógjco que quienes acudieron a los Tribunales para legitimar su objeción de conciencia, y la llevaron a la práctica cuando fueron respaldados por algunos Tribunales autonómicos, niegan ahora legitimación al Tribunal Supremo, en una sentencia por la que se unifica la doctrina jurisprudencial ante las discrepancias de  órganos judiciales de inferior rango.

Quien alentó la rebelión contra la asignatura fue un Tribunal andaluz, compuesto por jueces que se autodefinen “independientes”, pero que anteponen su “conciencia” al cumplimiento de las leyes, y que componen la conocida “sala vaticana” del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. “Casualmente” el ponente del fallo emitido en su día es un tal Enrique Gabaldón, hijo del presidente de honor del Foro de la Familia. La sentencia dictada, que permitía que un niño no asistiese a clase de “Educación para la Ciudadanía”, fue la cerilla que encendió la mecha de la desobediencia civil, hasta el punto de que Doña Esperanza Aguirre llamó a la insumisión, con una actitud muy poco ejemplarizante para quien afirma creer en la democracia.

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(Viñeta de Manel Fontdevila en PUBLICO)

Quienes ahora objetan son los herederos ideológicos de los que adoctrinaban a las generaciones   de jóvenes que crecieron durante la dictadura franquista y contaminaban con sus creencias la enseñanza. Por entonces había una asignatura que se denominada F.E.N. (Formación del Espíritu Nacional), aunque los mensajes de la doctrina nacional-católica  se extendía a las asignaturas de Filosofía, Historia y Literatura. Para que se relajen les transmitiría  el mensaje de que “probablemente Dios no existe; deja de preocuparte y disfruta la vida“.

Aún desconozco qué es lo que no les gusta de los textos publicados. Se afirma que las discrepancias en cuanto al contenido afectan sólo a un 10%, pero nadie quiere especificar los capítulos objeto de controversia que supongan un aleccionamiento ideológico. Si los objetores se refieren a los capítulos dedicados al matrimonio homosexual o al divorcio, sería conveniente aclarar que los textos de la enseñanza pública en estos temas se limitan a transmitir los conceptos amparados en nuestras leyes, las mismas que entre todos hemos aprobado y que son obligatorias para el conjunto de la sociedad.

No es malo que las palabras dignidad, igualdad, respeto, justicia, paz, omnipresentes en  una democracia, hayan pasado a ocupar un lugar obligatorio en las aulas de los centros educativos. ¿A quienes les molesta?; estoy convencido que el Tribunal Constitucional respaldará sin fisuras la doctrina del Tribunal Supremo; quizás para entonces nuestras aulas puedan recuperar la paz y la cordura; aunque los fanáticos son incombustibles y tratarán de seguir contaminando nuestra sociedad.


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Sep

23

Curso de Educación para la Ciudadanía en SInLaVeniA

By Fernando de Silva

Ciudadanos somos todos, sin distinción de raza, religión, sexo o edad. Y todos tenemos el derecho a adquirir una formación adecuada para saber convivir con los demás, y la obligación de asumir un compromiso con la sociedad en la que vivimos, basado en el respeto mutuo, con independencia de las creencias e ideología de cada uno. No hay convivencia sin respeto mutuo, ni respeto sin formación ciudadana.

Quizás porque es más fácil de manejar la ignorancia y la docilidad derivada del desconocimiento, un sector de la sociedad, ultraconservador y muy próximo al sector más rancio de la Iglesia Católica, se empeña en poner dificultades para que nuestros jóvenes se formen adecuadamente, a sabiendas de que el conocimiento les aleja de las posturas más retrógradas y reaccionarias. Y por eso tratan de intoxicarnos con los “males” de una asignatura que sólo produce beneficio para la sociedad, llegando incluso a inventarse lo que no se dice en sus textos. La mentira ha sido su arma predilecta para crear confusión, aún cuando presuman de ser defensores de los “valores humanos”.

Cínicos, hipócritas y fariseos aúnan sus fuerzas para impedir una formación adecuada a nuestros jóvenes. ¿Qué se esconde debajo de muchas sotanas o en el “alma” de los meapilas? Muy posiblemente amargura, rencor, egoísmo, y en especial ansias de poder, basadas en la vanidad y en la manipulación. Muchas veces se disfrazan de demócratas, pero no les gusta que los demás tengan opción para opinar y decidir su futuro; en el fondo son fascistas reconvertidos temporalmente en demócratas,  por causas ajenas a su voluntad.

Cuando se comenzó a debatir la importancia de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, tuve ocasión de pronunciarme en apoyo de su necesidad hace ya más de un año; desde entonces el debate no ha cesado, se han dictado sentencias contradictorias por nuestros tribunales sobre la obligatoriedad o no de dicha asignatura, y estamos a la espera de que el Tribunal Supremo  establezca el criterio definitivo.

Pero ¿cuantos de los que discrepan o debaten sobre esta asignatura se han tomado la molestia de examinar los textos que se imparten en la enseñanza pública y privada? Posiblemente muy pocos.

Por eso, coincidiendo con el comienzo del curso escolar, he decidido impartir en los próximos meses la asignatura de Educación para la Ciudadanía, analizando el contenido de los textos que deben de manejar nuestros jóvenes. Dignidad, igualdad, respeto, justicia, paz…., son palabras omnipresentes en una de democracia,  han pasado ocupar un lugar obligatorio en las aulas de nuestros centros educativos, y estarán presentes en SInLaVeniA. Os prometo que prepararé mis clases para ser impartidas en castellano.


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Mar

8

TRIBUNALES- “Educación para la Ciudadanía”: La Sentencia del TSJ de Andalucía está contaminada

By Fernando de Silva

http://blogs.publico.es/medina/files/2007/10/010_021.jpg

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía hace público unos días antes de las elecciones el contenido de una sentencia en la que se admite la objeción de conciencia en la asignatura de “Educación para la Ciudadanía”. No pasaría de ser una resolución judicial que gustaría más a unos que a otros, si no fuese porque la demanda fue presentada por un letrado designado por el Foro de la Familia, del que es Presidente Honorífico José Gabaldón López, quién a su vez es el padre de Enrique Gabaldón Codesido, magistrado ponente de la referida sentencia. Y con el Opus Dei como punto de unión entre unos y otros.

No soy quién para dudar de la preparación de Enrique Gabaldón Codesido, pero sí tengo legítimo derecho como ciudadano español de poner en duda su integridad profesional y su imparcialidad. Son demasiadas casualidades para hacernos creer que es una mera coincidencia involuntaria, y las dudas se agudizan cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid, ya ha tomado como estandarte la sentencia para anunciar que permitiría la objeción de conciencia para el estudio de Educación para la Ciudadanía.

Si hubiesen verdadero interés en evitar este tipo de corruptelas, el Consejo General del Poder Judicial debería de abrir de inmediato una investigación para saber por qué el magistrado ponente no se abstuvo de intervenir en este procedimiento judicial, ante la sospecha fundada de interés directo y personal en su resolución.

Para situaciones como la que nos ocupa la Ley Orgánica del Poder Judicial establece en el artículo 219 como causas de abstención, o en su caso de recusación, los vínculos familiares con las partes (en este caso con el Presidente de Honor del Foro de la Familia, que es el que patrocina el procedimiento contencioso-administrativo planteado), así como el interés directo o indirecto en el pleito. Cualquiera de estas causas sería suficiente para que el propio magistrado decidiese abstenerse.

La sentencia, por estas circunstancias comentadas, me parece escandalosa, y dice muy poco de nuestra Administración de Justicia. Estoy convencido de que el Tribunal Supremo la revocará, dejando sin efecto la objeción de conciencia. Pero el mal ya está hecho, para disfrute de los políticos más reaccionarios de nuestro país.

(La historieta gráfica pertenece a Medina) (publicado en www.elplural.com)

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Feb

14

TRIBUNALES: Respaldo del Tribunal Superior de Justicia de Asturias a “Educación para la Ciudadanía”

By Fernando de Silva

http://www.uca.es/web/actividades/Agenda/imagenes/200707ImagenesAgendaJulio/23ciudadania

El Tribunal Superior de Justicia de Asturias emitió el pasado 11 de febrero siete sentencias en las que respalda la obligatoriedad de la asignatura de “Educación para la Ciudadanía”, por entender que no incumple ningún principio constitucional ni va contra la libertad de conciencia y convicciones morales. Con ello el TSJA desestima los recursos contencioso-administrativos interpuestos por siete padres de alumnos, y con ello rechaza que exista derecho a la objeción de conciencia para cursar la asignatura.

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Nov

20

Educación para la Ciudadanía: Lección Magistral de Emilio Calatayud Pérez (2ªparte)

By Fernando de Silva

Segunda parte de la Lección Magistral del Juez Emilio Calatayud Pérez, que imparte durante una de sus intervenciones en unas “Tertulias Educativas” organizadas por la Comunidad de Madrid en el año 2006.

(Aquí puede verse la primera parte)



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Nov

19

Educación para la Ciudadanía: Lección Magistral de Emilio Calatayud Pérez (1ªparte)

By Fernando de Silva

La Educación para la Ciudadanía es una nueva asignatura obligatoria en nuestro sistema educativo que ya se imparte con normalidad en varias comunidades autónomas. Aunque está prevista para impartirse en edad escolar, puede hacerse extensiva a todas las edades. Por eso con esta entrada inauguro una nueva sección en SInLaVeniA.com, dedicado a la “Educación para la Ciudadanía” para adultos.

Y que mejor que comenzar con la primera parte de una Lección Magistral del Juez Emilio Calatayud Pérez, que imparte durante una de sus intervenciones en unas “Tertulias Educativas” organizadas por la Comunidad de Madrid en el año 2006. Su visionado es altamente recomendable; con un verbo demoledor este padre de familia da una lección magistral sobre lo que implica tener hijos

 

 

Emilio Calatayud Pérez es un campechano Juez de Menores de Granada conocido por sus sentencias ejemplares.

 (Aquí la segunda parte del video)

 

 


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Jun

19

“Educación para la Ciudadanía”, una asignatura pendiente (publicado en www.elplura.com

By Fernando de Silva

elplural.comQuienes hemos superado la frontera de los 50 tenemos muy claro el entorno en el que se desenvolvió nuestra educación inicial en tiempos del franquismo. En los primeros años el catecismo era una asignatura obligatoria, e incluso era necesario memorizar y recitar su contenido. Durante el bachiller la asignatura de F.E.N. (Formación del Espíritu Nacional) estaba orientada a conocer los principios del movimiento nacional que componían el ideario franquista, hasta el punto de que nos transmitían que quienes no lo respetasen serían considerados como enemigos de la patria. La Iglesia Católica apoyaba decididamente esta política educativa, en la que la violencia física formaba parte como método para obtener los niveles adecuados de aprendizaje. Y quienes tenían el privilegio de acceder a los estudios universitarios eran obligados a superar la asignatura de Políticas, de segundo nivel pero obligatoria, en la que se recordaba el Fuero de los Españoles, compendio de la ideología franquista.
Paralelamente las mujeres, durante el desarrollo de sus estudios de bachiller, eran preparadas para el matrimonio con clases de cocina y costura, siendo excepcional su acceso a estudios universitarios; y las que optaban por conseguir un trabajo estaban obligadas previamente a realizar el llamado Servicio Social. Esta desigualdad entre hombres y mujeres, fomentó el machismo y fue el preludio de la violencia de género de la que ahora padecemos sus consecuencias.
Con la caída de la dictadura franquista y la llegada de la democracia a nuestro país el pluralismo político, en sus inicios más aparente que real, fue apartando de nuestra enseñanza este modelo de educación, hasta conseguir que la religión se convirtiese en una enseñanza no obligatoria. Para ello hubo que superar en sus inicios, y aún en la actualidad, la radical oposición de la Iglesia Católica y de la derecha más rancia de este país, la misma que en la actualidad domina al principal partido de la oposición, y que ha recuperado del franquismo el concepto “patria” como revulsivo para fomentar el enfrentamiento entre los españoles. Pero, en todo caso los demócratas fuimos incapaces de buscar una alternativa, nuestra enseñanza sufrió un deterioro paulatino que debemos de asumir y reconocer, y ahora estamos sufriendo las consecuencias.
La nueva asignatura de “Educación para la Ciudadanía” puede ser la solución a medio plazo para conseguir recuperar los valores sociales y morales de referencia ante nuestra comunidad, pero dentro de un pluralismo ideológico. Debemos de recuperar el concepto de civismo ciudadano, entendiéndolo como una necesidad para revitalizar la convivencia, y una vía para erradicar el enfrentamiento y la confrontación.
Un mayor conocimiento de las normas de convivencia que todos nos hemos impuesto democráticamente, y por ello de nuestros derechos y obligaciones ante los demás, eleva nuestro nivel formativo, y nos permite comprender mejor los principios de igualdad y convivencia pacífica, pero –reitero- dentro de un pluralismo ideológico y diferenciador de nuestras costumbres y tradiciones. Es el camino adecuado para superar la violencia física y verbal que domina en la actualidad nuestra convivencia.
La derecha rancia y ultraconservadora que domina el PP, con el apoyo incansable de los dirigentes de la Iglesia Católica, no lo quieren ver así, y por eso se oponen a la asignatura de “Educación para la Ciudadanía”, ya que ello supone la pérdida de los privilegios que hasta ahora han mantenido.
Recientemente el cura párroco de Villanueva de Bogas (Toledo) negó por escrito la catequesis a los niños que cursasen “Educación para la Ciudadanía”; ahora le han obligado a rectificar, pero es un preludio de lo que está por llegar; pretender establecer una objeción de conciencia a la recuperación de los valores morales y sociales de referencia, que tienen como finalidad principal la de recuperar la concordia y los niveles adecuados de convivencia, parece toda una provocación y una defensa de la violencia verbal; pero ya sabemos como es nuestra derecha, la misma que entiende que cuanto menos formado esté el individuo más asequible será para admitir sus políticas, y en especial “la gran mentira” permanente en su actuar.
La Iglesia Católica ha emprendido en los últimos días una cruzada contra la enseñanza de “Educación para la Ciudadanía”, y anuncia que recurrirá a todos los medios legítimos de oposición; nos congratula que así sea, y con ello parece que los obispos están dispuestos a cumplir con la ley. Lo que quizás no recuerden es que la asignatura que tanto repudian está recogida en la Ley Orgánica de Educación, aprobada el pasado año en el Parlamento, pese a la oposición del PP.
Que la escuela forme a los estudiantes en los valores democráticos, y les impartan una materia que habla de la igualdad, el respeto por las minorías, los derechos humanos, o la libertad, parece no estar bien visto por los obispos. Son conscientes de que una sociedad más culta y educada será más crítica; y a medio plazo, con sus posiciones retrógradas, perderán capacidad para tratar de tutelar nuestra educación, y con ello los privilegios que siguen ostentando.

(Aquí en www.elplural.com)


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