Los toraja creen que sólo cuando se han celebrado los ritos adecuados al fallecido, éste protegerá a los vivos y podrá descansar. Pero sus cuerpos nunca son enterrados bajo tierra, y es habitual que para los adultos se excaven nichos en las laderas de la montaña, y se hagan tumbas en árboles para los menores de un año.
En la Cueva de Londa, que visitamos el día 12 de agosto de 1999, se pueden observar huesos humanos esparcidos por todas partes, además de sarcófagos pintados con llamativos colores. Las fotografías que tomamos son lo suficientemente expresivas como para hacer innecesario cualquier comentario
Son decenas de fotos las que conservo en mis archivos; hice una selección, pero no descarto publicar una galería completa para compartirlas con todos vosotros. Mis informadores secretos que dicen que la nueva versión de worpress permitirá la publicación de galerías independientes de la entrada, y será el momento de hacerlo.
En Sulawesi las ceremonias que se celebran para despedir a los muertos en su viaje al más allá pueden durar varios días. Y el punto clave de los funerales se centra en el sacrificio de búfalos, cuyo número depende del status económico de la familia. No hay nada más digno de respeto en la sociedad de los torajas que honrar a los muertos y sacrificar muchos búfalos, cuyos cuerpos servirán para dar de comer a la comunidad a la que pertenece el fallecido.
Durante nuestro viaje a Indonesia, el 11 de agosto de 1999 fuimos invitados a asistir en un pueblo de Sulawesi a un sacrificio de búfalos que tuvo lugar durante unas celebraciones funerarias de una anciana que había fallecido unos seis meses antes. Presidiendo la ceremonia se encontraba el féretro
Y los búfalos, que en ésta ocasión eran un total de once por tratarse de una familia de alto nivel económico, desfilaron por una explanada antes de que comience la matanza
El matarife, con un golpe certero, les seccionó la yugular uno a uno
Y esta es la escena final
Del reportaje fotográfico, tomado en primera fila, he decidido no poner las más crueles. El espectáculo para quienes no estamos acostumbrados a ver tanta sangre, fue sobrecogedor.
En Sulawesi, una de las principales islas de Indonesia, sus habitantes, los toraja, ante centenares de invitados celebran el viaje de los muertos al mas allá con numerosas ceremonias que pueden durar varios días, y cuya grandiosidad depende del nivel económico de las familias; son famosas las matanzas de búfalos y espectaculares los cementerios de la región de Tana Toraja, a los que dedicaré los próximos capítulos.
Pero antes de los funerales los muertos son embalsamados, y los cuerpos esperan semanas, e incluso meses, hasta las celebraciones de despedida; y en muchas ocasiones los retrasos están motivados por la necesidad de disponer de dinero suficiente para celebrar un entierro apropiado. Hasta entonces permanecen en su casa, y no se les tiene por muertos, sino como enfermos que permanecen durmiendo a la espera del funeral. Durante la espera el pueblo se prepara para las celebraciones
Y los fallecidos son “alimentados” mientras sus cuerpos esperan el viaje al mas allá.
Indonesia es un país rico en cultura y costumbres ancestrales; lo visitamos durante el mes de agosto de 1999, y con el transcurso de los años compruebo que cada fotografía me trae a la mente un recuerdo que quiero compartir con vosotros. Era emocionante encontrarse en el interior de la habitación con la hija de una persona de edad que llevaba meses esperando su entierro, y comprobar el respeto a sus parientes fallecidos.