El próximo 20 de marzo se cumplen 20 años desde el comienzo de la guerra de Irak, uno de los hechos más sangrientos, injustos e inhumanos de las últimas décadas, que demostró que los poderosos pueden decidir un genocidio sin responder de su criminal conducta ante nadie. Desde entonces Irak es un país inseguro y sin rumbo, aunque ya olvidado, quizás porque el petroleo ya está controlado por las grandes potencias.
Pero hoy ha sido noticia de nuevo por la publicación de un vídeo, en el que se observa como varios soldados españolas maltratan a unos prisioneros irakíes, dándoles patadas en la cabeza, con unas consecuencias que posiblemente nunca sabremos. Inmediatamente los políticos se han apresurado a decir que es un hecho aislado y desconocido hasta ahora, y el Ministerio de Defensa se compromete a buscar a los autores de las torturas, aunque sus responsabilidades previsiblemente estarán prescritas, y los hechos quedarán impunes.
Este hecho “aislado” es una nueva demostración de que el gobierno de Aznar nos mentía cada vez que se decía que nuestro país no había participado en la guerra de Irak, y que Federico Trillo -por entonces Ministro de Defensa- no decía la verdad cuando afirmaba que Las tropas españolas llegaron en misión “de paz, reconstrucción y ayuda humanitaria” a una “tranquila zona hortofrutícola“.
No es creíble que hubiese sido un hecho aislado, ni es admisible pensar que sus superiores no conocían ni sospechaban que esos abusos tuvieron lugar. Nos enteramos ahora porque alguien ha decidido dar publicidad a la grabación, pero deberíamos preguntarnos cuántos casos similares y no gravados pudieron tener lugar. La naturalidad con las que se les ve actuar da pie a pensar que era algo habitual.
Los ciudadanos debemos de exigir que los responsables de aquella guerra injusta e ilegitima -aunque todas lo son-, empezando por José María Aznar y Federico Trillo, den una explicación pública del papel que realmente desarrollaron nuestros soldados durante la guerra de Irak.











