Visita obligada todos los años, ayer nos desplazamos a Espinaredo para disfrutar de los últimos momentos del otoño, cuando las hojas cubren por completo el suelo y el agua ya se desliza con fuerza y con abundante caudal. Y no nos equivocamos en la elección de nuestra salida fotográfica.
En este tipo de fotografías es imprescindible el uso del trípode, ya son habituales las exposiciones largas. A modo de ello la primera foto, utilizando un Iso 100, se ha obtenido con un diafragma muy cerrado -un f/22, con una exposición de 5 segundos; y el objetivo utilizado en una cámara Canon 5D ha sido el 24/70 mm, con una distancia focal de 24 mm
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Para disfrutar al máximo de los verdes y evitar reflejos del agua, tambien es imprescindible el uso de un filtro polarizador.
Cuatro segundos de exposición son los que necesitó esta última fotografía para obtener una visión muy suave del agua en movimiento.
Cada vez me sorprende más la impunidad con la que nuestros políticos reparten el dinero de todos para compensar supuestos favores, y los justifican con excusas que no se sostienen. Pero no importa, el poder es el poder, y quienes mandan y deciden se olvidan demasiado pronto que son meros administradores del dinero público y que han de responder por sus actos, incluso ante la jurisdicción penal en supuestos de desviaciones temerarias. Por eso es preciso recordar que en nuestro Código Penal está tipificada como delito la malversación de fondos públicos, y ésta puede producirse cuando “la autoridad o funcionario público … destinare a usos ajenos a la función pública los caudales o efectos puestos a su cargo por razón de sus funciones...” (art. 433 del Código Penal).
Hace pocas horas saltaba a las primera páginas de los informativos que el Ayuntamiento de Madrid patrocinará este año con 70.000 euros al equipo de baloncesto masculino de la Universidad de Georgetown; aunque parece inconcebible que esto suceda, máxime en una época de crisis en la que muchos gastos sociales han sufrido recortes importantes, la noticia pasaría desapercibida si no fuera porque en dicha Universidad el Sr. Aznar viene impartiendo clases “magistrales” y bien remuneradas desde que abandonó la Moncloa en 2004, su esposa Ana Botella es teniente alcalde y concejala del Ayuntamiento de Madrid, y el Sr. Gallardón es alcalde y máximo responsable de las decisiones que se toman en dicho Ayuntamiento. Dándose la curiosa circunstancia, que nadie desconoce, que el trio Aznar-Botella-Gallardon lo forman tres destacados dirigentes y militantes del Partido Popular. Se dice que con ello se pretende captar “turismo idiomático”, aunque sea una justificación que nadie se cree.
¿Casualidad?, ¿compensación por el buen trato que se le ha dado al Sr. Aznar en su nueva vida como profesor universitario?. En todo caso parece un buen caso práctico, alejado de cualquier ficción, para que el Ministerio Fiscal se aplique a fondo e investigue las posibles responsabilidades que pudiesen derivarse de una decisión tan poco justificable; aunque quizás no tenga tiempo para temas tan nimios. No deben de olvidarse, en este caso los madrileños, que los 70.000 euros que se destinan para fomentar el baloncesto de un equipo universitario de los EEUU salen de sus impuestos.
Las listas del paro aumentan incesantemente ante la crisis económica; los empresas dicen no poder aguantar más y en el mejor de los casos sus plantillas de trabajadores se ven sensiblemente disminuidas; los beneficios disminuyen y ya sabemos que los empresarios solo piensan en ganar dinero, que para perderlo ya están los currantes cuando pierden sus puestos de trabajo. Los ERE (Expedientes de Regulación de Empleo) se han puesto de moda, y en nuestro país los poderosos gustan de ir a la última.
Ya nadie se acuerda de la época de los grandes beneficios y la especulación galopante, en donde unos pocos ganaban mucho dinero a costa del trabajo de la mayoría. Ahora toca que los currantes se aprieten el cinturón mientras los empresarios esperan tiempos mejores y ponen a buen recaudo los beneficios obtenido en la última década, manteniendo intactos sus patrimonios personales.
Lo lamentable es que en época de crisis muchos trabajadores se convierten en víctimas de los abusos empresariales, y me consta que son numerosas las empresas que se apresuran a intentar transformar en eventuales o temporales contratos que ya son indefinidos, con la única intención de abaratar fraudulentamente el despido, a sabiendas de que quienes son víctimas de estos abusos renuncian a pleitear para no cabrear a quién les puede contratar en el futuro. El poderoso siempre trata de abusar del más débil, y siempre ocurrirá.
Pero ¿dónde están los sindicatos?. Al menos sus lideres ya se han acostumbrado a usar traje y corbata, y han cogido el gusto a alternar con la clase empresarial de igual a igual. Vergonzoso pero cierto.
Ayer tuvimos la ocasión de visitar por vez primera la Reserva Natural Integral de Muniellos; habíamos efectuado la reserva correspondiente, y no podíamos perder la oportunidad pese a las condiciones meteorológicas adversas. El pronóstico del mal tiempo se cumplió, y en los 15 kilómetros recorridos durante cinco horas no tuvimos opción a sacar de la bolsa la cámara reflex; la lluvia incesante lo impidió, pero al menos tuvimos la ocasión de visitar la naturaleza en estado puro en un momento en el que el otoño acaba de explotar en Muniellos. Hicimos el recorrido bajo el agua (el único lugar en donde pudimos atecharnos fue en el interior del árbol de la foto) y pisando una multicolor alfombra formada por hojas de hayedos y robles, preferentemente.
Tan sólo en momentos muy puntuales pudimos utilizar una cámara compacta que llevaba cuidadosamente guardada debajo del chubasquero, lo que permitió hacer algunas fotos durante el recorrido, que reflejan la belleza del paisaje
Con un altísimo nivel de humedad, en un rincón del recorrido encontramos esta amanita muscaria, una seta altamente tóxica y de efectos alucinógenos; pero no estaba el tiempo para hacer ensayos.
Acabado el paseo, después de ingerir una comida caliente para recuperar fuerzas, visitamos el Centro de Interpretación de la Reserva Natural Integral de Muniellos, desde donde pudimos contemplar y fotografiar los únicos rayos de sol que trataron -en vano- de traspasar las nubes lluviosas que cubrían el cielo del bosque de Muniellos
Mi natural optimismo me permite afirmar que fue un día completo; un buen paseo bajo la lluvia, en un espacio natural protegido y único, es un lujo que podemos permitirnos una vez al año.