
Una tarde de primavera lluviosa y con una temperatura soportable invitaba al paseo. Y que mejor que ascender al Cerro de Santa Catalina para hacer unas fotografías con un procesado posterior un tanto provocador; comenzando por el “Elogio del Horizonte”, de Eduardo Chillida, una escultura de hormigón que, ofreciendo una vista al horizonte, parece dar la bienvenida a los marinos. Fue concebida para ser admirada desde su interior, donde se forma un efecto caracola que permite escuchar el eco del mar.

Bajando hacia el rompeolas del Puerto Deportivo disponemos de una vista en la que conviven la naturaleza con una arquitectura colorida, que hace un bello contraste con la nubes que amenazan lluvia.

Ya junto al mar contemplamos la escultura “Nordeste”, de Joaquín Vaquero Turcios. El nordeste es el viento más esperado en Gijón durante el verano, pues empuja y barre del cielo las nubes, y por ello asegura un día soleado. Por el contrario, durante el invierno, es un viento húmedo, frio y cortante. Erosionada por el viento y la lluvia, la escultura cambia de calidad y aspecto con el paso de los años.

Unos metros antes de llegar a la escultura dedicada al “Nordeste” podemos apreciar esta bella imagen del rompeolas de Gijón, que el pasado domingo se encontraba en calma.

Y para terminar nuestro paseo del pasado domingo, nos detenemos unos instantes en la Cuesta del Cholo, un lugar muy típico y con mucho ambientillo, especialmente a última hora de la tarde: Se hace raro observarlo vacio, pero el frio, el viento y la lluvia justificaban la ausencia de los habituales,
(Las fotografías están tomadas el pasado domingo, 24 de marzo, con un iPhone 4S; y procesadas intencionadamente para forzar al máximo los colores y obtener forzados contrastes con las nubles).
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