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Ago

3

Lugares no recomendables: VISIONLAB de Gijón, con barreras físicas y miopía mental

By Fernando de Silva

Simplemente se trataba de comprar unas gafas de sol graduadas, y a las 12 horas del pasado sábado 2 de agosto acudimos al centro de Visionlab en Gijón, en donde “aparentemente” existe una plena accesibilidad para personas con movilidad reducida a través de su entrada por la calle Libertad. Pero cuando estábamos en el interior y una empleada -por cierto muy amable- nos atendía, comprobamos que para acceder al lugar en donde se encontraba el muestrario de gafas de sol existía una barrera física, compuesta por los tres escalones que se aprecian en la fotografía. Para salvar esa barrera física existían tres soluciones: acceder a través de la calle Corrida (pero existe un escalón de unos 12 centímetros (que no puede ser superado por una silla con motor), explicarle a la empleada como queríamos las gafas para que nos trajese una muestra, o ausentarnos y buscar otro comercio. Tras mostrar y transmitirles mi indignidad por las situaciones de marginación que sufren las personas discapacitadas, no me resistí a hacer una foto del obstáculo físico.

Y es en ese momento cuando, cuando con una actitud chulesca se acerca el encargado -que casualmente sale en la imagen- que dice que haga las fotos en la calle y me “invita” a salir de inmediato del local; su única “amabilidad” fue abrir la puerta de acceso para que mi acompañante -en silla de ruedas y también expulsada- pudiese abandonar el local.

Estamos ante un claro ejemplo en el que, al margen de las barreras físicas, nos encontramos con la miopía mental de un encargado insensible y grosero, que soluciona el malestar de sus clientes expulsándolos del local. No llevaba gafas, y desconozco si usa lentillas, pero es víctima de una insensibilidad que incluso le impide ver lo evidente.

Se me olvidaba; como estoy de vacaciones y venía de bañarme en la playa, iba con pantalón corto y sin afeitar, y posiblemente me confundió con un turista desaliñado. Pero tal circunstancia no es motivo de denuncia, ya que es muy “comprensible” que en nuestra sociedad reciban mejor trato quienes visten traje y corbata.

(El enlace de esta entrada ha sido enviado a “atención al cliente” de Visionlab, en la confianza de que sus superiores tengan mayor sensibilidad, capten el mensaje, y transmitan las órdenes oportunas para eliminar la barrera física; la mental puede que no tenga solución).


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Jul

9

LUGARES NO RECOMENDABLES: “Casa Fede”, en Gijón (la cuadratura del círculo y la especulación hostelera)

By Fernando de Silva

Hay ciudadanos cuya mentalidad les impide que se hagan compañía un cuadrado y un círculo, hasta el punto de que cuando hacen la O con un canuto les sale cuadrada.

El pasado lunes nos juntamos con unos amigos, y un total de cinco personas decidimos improvisar una cena de picoteo para pasar un rato agradable. Y como estábamos en el barrio Cimadevilla decidimos visitar Casa Fede, aprovechando que había dos mesas libres, una cuadrada y una redonda; pero cual fue nuestra sorpresa cuando al entrar el dueño y/o encargado nos dice que los cinco no cabemos en la mesa cuadrada, y no se puede juntar con la mesa redonda; en pocas palabras nos decía que nos marchásemos, porque no había un sitio adecuado para quedarnos.

En el fondo la postura de quién no supo o no quiso atendernos escondía un puro afán especulativo, en la creencia que era mejor esperar la llegada de dos grupos de cuatro personas para completar las ocho sillas que rodeaban ambas mesas; sin percatarse que la ambición rompe el saco, y es muy posible que no haya conseguido su propósito. Quizás si hubiese sabido que éramos de Gijón -y por tanto clientes futuros potenciales- no hubiese actuado así, pero nos confundió con un grupo de turistas, posiblemente al verme al hombro mi inseparable cámara fotográfica, con la que pude captar esta foto.

No se como se come en Casa Fede, ni lo sabré nunca; no me interesa, ni pienso volver, ni recomendar a nadie que lo haga. Una desagradable y despreciable experiencia ya es suficiente. Lo lamentable es que muchos hosteleros de Gijón se quejan de la crisis, pero cuando piensan que pueden hacer bingo anteponen sus intereses a una buena atención. Y no quiero pensar que haya influido el hecho de que una de las personas que me acompañaba ocupaba una silla de ruedas. aunque no lo descarto; de ser así estaríamos ante un grave acto de discriminación.

En resumen, si quieren pasar un rato agradable en Gijón ya saben donde no tienen que ir.


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