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Coincidiendo con la celebración de la 6ª Fiesta de las Asociaciones, que tuvo lugar el pasado fin de semana en la Playa de Poniente, un grupo de graffiteros gijoneses pintaron unos excelentes murales, que no pueden quedar en el olvido.
No he podido identificar a sus autores, pero es posible que alguien pueda facilitarme sus nombres, para que no quede en el olvido esta excelente muestra de arte urbano.
Puede que el ejercito no sea un orgullo, pero al haberse convertido con el tiempo en un mal necesario, debemos de convivir con él, como lo hacemos con otras muchas cosas que desearíamos no existiesen; y no encuentro ningún motivo para despreciar su vertiente lúdica. Para un fotógrafo resulta atractivo captar las piruetas de la La Patrulla Águila, el grupo de vuelo acrobático del Ejercito de Tierra Español, creado en 1985, y fotografiar la estética de sus movimientos en el cielo; y eso es lo que hice el pasado domingo 25 de julio durante la celebración del Festival Aéreo de Gijón, que con los años se ha convertido en uno de los referentes de nuestro verano.
En su origen, la noria era una máquina hidráulica que servía para extraer agua. Pero con el tiempo se ha convertido en una vistosa atracción de feria que permite divertirse y observar el paisaje desde las alturas, transmite equilibrio y armonía, e invita a ser fotografiada desde distintas posiciones.
El ser humano busca en las alturas nuevas sensaciones y situaciones de riesgo aparente, quizás para amortiguar las insatisfacciones que sufre en el día a día, buscando sentirse más libre.
Torremormojón es un municipio ubicado en la comarca de Tierra de Campos, en las estribaciones de los montes Torozos, en el Sur de la Provincia de Palencia, comunidad autónoma de Castilla y León, España. Con apenas cuarenta habitantes en la actualidad, destaca su arquitectura popular, en especial por sus palomares; muchos de ellos en ruinas, pero habitados por cientos de palomas.
El pasado sábado tuve la fortuna de visitarlo al atardecer, pocos minutos antes de que explotase una fuerte tormenta. Lo que me permitió disfrutar de las últimas luces del día contrastadas por la oscuridad de las nubes que anunciaban fuertes lluvias.
Las tormentas de verano en tierra de Campos permiten obtener unos contrastes desconocidos en otras regiones. Descubrí este pueblo por casualidad, cuando me dirigía a Castromocho; y es que en Palencia perderse por las carreteras secundarias en todo un lujo para el fotográfo.
Organizada por la Asociación Cultural Fotografies, el pasado 15 de junio tuvo lugar en el CMI de El Coto, una charla sobre “La composición en fotografía“, a cargo de José B. Ruiz, el fotografo español más premiado a nivel internacional, que ha servido para presentar su libro del mismo nombre, una obra imprescindible para profundizar en los conocimientos sobre la fotografía creativa y tratar de encontrar “el secreto de la belleza” como así reza en el ejemplar que me ha dedicado. Persona cercana y de trato agradable, José B. Ruiz es un gran comunicador que sabe transmitir sus conocimientos con una sencillez poco común. Confío que la imposición de manos haya servido para transmitirme su sabiduría fotográfica.
Defensor del purismo en la fotografía, y por ello enemigo de las fotos retocadas y de los montajes fotográficos, presume de trabajar con su cámara y no con el ordenador al limitar el procesado de sus imágenes a un ajuste de negros, y poco más. Persigue plasmar lo que ve, buscando la armonía, los colores pastel y el contraste total. Enemigo de las reglas preestablecidas, las considera “estereotipos para que en una sociedad llena de vanalidades una persona tenga sensaciones durante un fin de semana”. Para construir una buena imagen José B. Ruiz considera que deben de conjugarse la composición, el mensaje, el momento y la técnica.
Ama la naturaleza en estado puro, y por ello se considera un enemigo convencido de la destrucción de los entornos naturales, lo que le ha convertido en director del Proyecto “S.O.S. Paisaje de Mar“, en el que se denuncia la explotación a la que hemos sometido numerosas zonas litorales y la urgente necesidad de poner medidas para impedirla.
Sus fotografías sirven para la meditación, y aunque no busca contagiar al espectador con el síndrome de Stendhal, al menos entiende que la ecología y la estética guardan una adecuada armonía y que las imágenes se recuerdan mejor que las palabras.
Una semana de intensas lluvias, con unos niveles de precipitaciones que no se recuerdan, dio paso en la costa asturiana a un domingo en calma. Pero los fenómenos de la naturaleza no atienden a razones, y dejaron su huella en nuestro entorno habitual. Así se encontraba el río Piles al desembocar en la playa de San Lorenzo después de llevarse medio arenal
Es posible que la zona afectada no se recupere durante la temporada estival; aunque la playa, con la ciudad al fondo, no ha perdido su natural belleza a pesar de que sus aguas temporalmente han cambiado de color.