Todas las alarmas han saltado, el pánico colectivo ha contagiado a los expertos, y el hundimiento económico parece no tener fin, al menos es lo que se deduce de los titulares de prensa ante la negativa reacción de los mercados a todas las medidas económicas adoptadas para evitar una recesión, que ahora parece irremediable. Hoy el Ibex entró en coma y sufrió la mayor caída de la historia, y las bolsas europeas no han tenido mejor suerte, aunque a última hora parece que Wall Street reacciona y limita sus pérdidas.
La locura colectiva se ha apoderado del mundo, y en especial de los políticos y de los gurús de la economía, que son incapaces de reaccionar; y cuando lo hacen sus medidas no son eficaces o no reciben el respeto debido de quienes se benefician de ellas, como ha ocurrido con los ejecutivos de AIG, que tras haber sido salvada la aseguradora de la quiebra por el gobierno estadounidense, han celebrado el rescate gastándose 440.000 dólares en unas vacaciones.
Estamos ante el comienzo de un nuevo orden mundial; la pregunta es ¿quién estará situado en mejor posición para dirigirlo?. El centro de gravedad del mundo económico se desplaza desde Occidente hacía Oriente. Quizás el resultado sea beneficioso para todos al dar por finalizado el ciclo hegemónico de EEUU para ser sustituido por un equilibrio mundial más estable.
Un nuevo fin de semana comienza, y a buen seguro lo hará con incertidumbres económicas, como no podía ser de otra manera. Incluso es posible que el euribor (el índice habitual de referencia para fijar el interés de las hipotecas) suba de nuevo, precisamente 48 horas después de que se hubiese rebajado en medio punto el precio del dinero que los bancos se prestan unos a otros; es decir que cuando se toman las medidas adecuadas para que el interés de las hipotecas pueda bajar, se produce el efecto contrario, bajo la excusa de que el mercado debe de recuperar confianza. La delincuencia económica de alto standing sigue funcionando con plena impunidad, y son los mismos que especulan con el dinero de todos quienes sin rubor alguno quieren seguir sangrando a los ciudadanos.
Afortunadamente los que nos apretamos el cinturón para que otros sigan llenando sus bolsillos no perdemos el sentido de humor. Y si quieren saber el por qué de la crisis económica dediquen ocho minutos de este fin de semana en ver este excelente vídeo, que lleva colgado en la red más de dos meses.
Dos humoristas británicos dan la mejor explicación posible sobre las causas de la crisis financiera en Estados Unidos. Y aunque puede sonar a exagerada, todas las expresiones y palabras técnicas son las usadas normalmente por los agentes de bolsa y los banqueros. Ni la wikipedia tiene una explicación tan “correcta” de los créditos subprime. El sentido del humor no cotiza en bolsa, es un derecho personalísimo que nadie nos puede arrebatar.
Por cierto, cambiando de tema, ¿cuándo comenzará la persecución de los delincuentes que han causado la actual crisis económica?.
(Tengo que agradecer a Victoria, habitual contertulia de SInLaVeniA el haber conocido este vídeo).
Me preocupa que un personaje como Rodrigo Rato, con antecedentes familiares oscuros, tan engreído y vanidoso, que parece sentirse por encima del bien y del mal, y que siempre ha defendido con ardor el liberalismo económico, nos venga ahora a dar lecciones de cómo debe de superarse la crisis económica, y justifique un intervencionismo del Estado como fórmula adecuada para superar la situación.
Rato, que participó estos días pasados en el Congreso Internacional de Excelencia, organizado por la Comunidad de Madrid, presidida por la ultra-liberal Esperanza Aguirre, aseguró que el apoyo público a la banca “está surtiendo efectos”, aunque reclamó más “políticas generales”, al estilo del “Plan Paulson”.
Parece ser que ahora todos los que han defendido con ardor la teoría del libre mercado, y que sin rubor se han enriquecido a su costa en los últimos años de forma escandalosa, piden ahora el intervencionismo, al estilo de Henri Paulson, Secretario del Tesoro de los EEUU, al considerar que cuando las cosas van mal “no quedan muchas alternativas”.
Todos los pirónamos que han propagado el incendio que está destruyendo la economía, se han puesto el disfraz de bomberos para apagarlo. Pero no devuelven los beneficios que han obtenido especulando con el dinero de los demás, y tratan de que entre todos les permitamos que sigan enriqueciéndose a nuestra costa.
Los ciudadanos, pese a ser los principales afectados, no hemos perdido la compostura y estamos guardando las formas ante la gravedad de la crisis económica y sus consecuencias. Comentamos entre nosotros, organizamos los reajustes de nuestras economías personales y familiares, pero no causamos alarma social, ni acudimos a los bancos para sacar nuestros ahorros, al ser conscientes de que puede ser perjudicial para su solución, sabedores de que cuando se pierde en control puede producirse el efecto contrario del que deseamos.
Pero los políticos no están a la altura de las circunstancias. Zapatero en un principio fue incapaz de reconocer y asumir una crisis que parecía inevitable a sabiendas de que podía perder una elecciones; hizo lo mismo que cualquier otro político en su misma situación, pero lo hizo y es responsable de ello. Y cuando ya no se podía ocultar por más tiempo mantuvo junto con su equipo de Gobierno una postura errática y defensiva. Aunque ahora parece estar reaccionando, y con el paso de los días nos está convenciendo de que puede tener razón cuando afirma que el país estaba preparado para afrontar la crisis. Confiemos que con la sensatez de la mayoría (no incluyo a los populares) los Presupuestos Generales para 2009 puedan aprobarse, y con unas cuentas austeras pero que mantienen las políticas sociales, podamos afrontar nuestro incierto futuro inmediato.
No puede decirse lo mismo de los dirigentes del PP que anteponen, por un puñado de votos, sus intereses personales al bien común de toda la sociedad, la misma que con sus impuestos les da de comer. Cuando en EEUU republicanos y demócratas, muy a su pesar, tratan de mantener unidad frente a la crisis, aunque sea a costa de inyectar dinero a los mismos que la provocaron, aquí Rajoy y sus pistoleros fomentan día a día el pesimismo, y tratan de desestabilizar la prudencia de los ciudadanos. Su irresponsabilidad resulta insultante, pero sus cerebros son incapaces de funcionar de otra manera. Lo curioso es que pretenden hacer daño sin aportar ninguna solución. Esta última semana hemos podido escuchar como Cristobal Montoro criticaba el contenido de unos presupuesto que no conoce, sin aportar una solución alternativa; como Pío García Escudero, portavoz del PP en el Senado, se enfrentaba a Zapatero con argumentos demagógicos, sin aportar ni una sola idea; o como Manuel Pizarro afirmaba que con “con las cosas de comer no se juega”, sin acordarse de la millonaria indemnización recibida con el dinero de todos a través de ENDESA. Y no hablemos de Rajoy que sólo es capaz de emitir exabruptos.
Pagamos a los políticos para que nos administren, y utilizan nuestro dinero para enfrentarse entre sí ajenos a los problemas reales de los ciudadanos. En muy poco tiempo se convierten en escoria y se olvidan de que están ahí porque les hemos elegido nosotros; ¿Hasta cuándo vamos a consentirlo?