May 9th, 2008
La corrupción policial en Coslada no es un hecho aislado

Coslada, un municipio madrileño que cuenta con unos 90.000 habitantes, ha sido noticia en las últimas horas con motivo de la detención de 31 agentes de la Policía Local -sobre un total de plantilla de 159 agentes- acusados de un delito de extorsión, al cobrar presuntamente comisiones a los locales de alterne, entre otras supuestas actuaciones ilícitas.
Resulta llamativo que al frente de la supuesta trama se encuentra Ginés Jiménez, el Jefe de Policía Local más polémico y mediático de la región, con un largo historial plagado de supuestas irregularidades; y más curioso que “por sus méritos” ostentase el cargo de presidente de la Federación de Asociaciones de Jefes de Policía Local de España. Una buena forma de dar ejemplo a sus compañeros.
Pero lo descubierto ahora en Coslada no es un hecho aislado; desde la llegada de la democracia han sido numerosas las sospechas de irregularidades por parte de agentes de policías locales, incurriendo en manifiestos abusos de autoridad e incluso en malos tratos injustificados, conocidos por los ciudadanos, “ignorados” por las autoridades, y en algunos casos “justificados” por los tribunales de justicia, que consideraban más creíble la palabra del agente de la policía, que la del ciudadano presunta víctima de un abuso de autoridad. En más de una ocasión tuve ocasión de contemplar, sin poder evitarlo, como una víctima se convertía en acusado, y posteriormente era condenado.
Tradicionalmente la “impunidad” de la autoridad policial ha fomentado situaciones irregulares, ante la pasividad de los políticos -que miraban para otro lado-, y la ceguera de los fiscales y los jueces encargados de investigar y perseguir penalmente los hechos denunciados por ciudadanos víctimas de abusos de autoridad.
Recientemente conocí una supuesta manipulación del contenido de un atestado por parte de un concreto policía municipal de una ciudad próxima a mi domicilio habitual; desconozco si la supuesta tergiversación de los hechos fue dolosa o culposa; pero no tengo ninguna duda de que se produjo. Lo saben las autoridades y lo conocen sus superiores, pero NADA se ha hecho para depurar responsabilidades. ¿Algún fiscal se anima a preguntarme ante un Juez lo sucedido? Estaría encantado de contárselo con todo lujo de detalles.
Un arma y un uniforme no lo pueden llevar cualquiera. Me asquean las situaciones de abuso de autoridad; Pero más me repugna que quienes tiene la posibilidad de evitarlas miren para otro lado o se vuelvan “ignorantes”.
Tengo alma de justiciero; y mi independencia me permite ser libre para escribir y contar mis vivencias cuando y donde quiera. Y sepan que todo cuanto afirmo puedo demostrarlo.

Se llama Alfonso Ferrada, fue alcalde de Burriana (Castellón) desde 1995 hasta el año 2007, es socio político de Carlos Fabra y sus familiares más cercanos son titulares de cuentas corrientes en Andorra. Actualmente está 


