

Aunque no estaba prevista la visita, decidimos acercarnos a la costa para conocer Lüderitz, llegando cuando ya estada atardeciendo. Unos kilómetros antes, sin poder visitarla por falta de tiempo, vimos a nuestra izquierda la ciudad fantasma de Kolmanskop. abandonada cuando la «fiebre de los diamantes» de principios de siglo llegó a su fin. Constituye una visión misteriosa de la grandeza de antaño
Lüderitz es una ciudad portuaria cuya arquitectura es un lujo para la vista; posee una colección de atractivos y elegantes edificios que datan de los años en los que era una bulliciosa ciudad alemana
No descarto volver a Namibia. Y en mi programa incluiré dos días de estancia en Luderitz. Es una ciudad que merece la pena disfrutar.
Ya de noche nos dirigimos a Klein Aus Vista, donde pasaríamos la noche. Al llegar su propietario nos esparaba inquieto en la puerta, pensando que nos podía haber ocurrido algo, dado nuestro retraso. Éramos los primeros turistas españoles que visitábamos su Lodge, lo que demuestra el escaso turismo de españoles en el Sur de Namibia.















