

A las 6 de la mañana ya estábamos en pie. El cielo estaba totalmente despejado, todavía se podía sentir el frescor del amanecer, y todo ello unido al extraordinario desayuno que nos sirvieron, nos permitió augurar un prometedor comienzo de nuestra aventura. La pensión Christoph resultó muy agradable para pasar nuestra primera noche, y sus instalaciones invitaban al descanso; pero en el aparcamiento nos esperaba nuestro medio de locomoción, dispuesto para acompañarnos durante los siguientes 16 días
A las 8 de la mañana comenzamos nuestra primera etapa, con destino a Mariental, con la intención de llegar para almorzar en Anib Lodge, nuestro lugar de hospedaje, para poder visitar en la tarde el desierto del Kalahari. En el mapa se detalla nuestro trayecto, de unos 300 kilómetros, que tenemos que recorrer en unas 5 horas, contando paradas.
Atravesamos la meseta central, que aparece como el gran trofeo del colonialismo. En esta magnífica tierra agrícola, los colonos alemanes y afrikaners que han heredado parte de ella, crean ganado ovino y vacuno en enormes haciendas rurales o cultivan frutas cítricas y hortalizas. Las ciudades se encuentran muy separadas entre sí, y circulamos por la B1, principal arteria vial que une el norte con el sur de Namibia; es una carretera asfaltada que se encuentra en muy buenas condiciones de conservación. Por el camino pueden verse granjas como esta.

Cuando comenzábamos a bordear el desierto del Kalahari, hicimos una primera parada paea refrescarnos
Y unos kilómetros antes de llegar a nuestro lugar de destino, decidimos explorar una pista de tierra situada a nuestra izquierda
En donde pudimos contemplar los primeros paisajes del desierto del Kalahari, y sus arenas finas y rojizas
Fue un buen comienzo para ser el primer día…













