Es un hecho incontestable que Iñaki de Juan Chaos ya ha cumplido la condena por los delitos de terrorismo, y ahora está cumpliendo la pena impuesta por un delito de amenazas. Parece evidente que que el Gobierno se dejó presionar por el PP conseguir mantenerlo en prisión por un delito de opinión, y el Ministerio Fiscal colaboró en acusarle, aunque la condena fue impuesta por un Tribunal, y justa o injusta ha de cumplirse.
Pero lo que es incuestionable es que el Gobierno ha aplicado la ley tanto cuando apoyó una prisión atenuada para evitar que muriese en la cárcel y se convirtiese en un mártir, como ahora cuando le envía a la cárcel de Aranjuez para continuar cumpliendo la condena. Y lo ha dicho claro y tajante nuestro Presidente el Sr. Zapatero, al afirmar que mantiene ahora la misma firmeza que mantuvo durante el proceso de paz. Solo que la situación ha cambiado y por ello las decisiones son distintas. El PP lo sabe pero no lo quiere entender.
El art. 3 del Código Civil establece que «…Las normas se interpretarán según el sentido propio de sus palabras, en relación con el contexto, los antecedentes históricos y legislativos, y a la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas…». Lo que ha cambiado es la realidad social, la ha cambiado ETA al poner fin a la tregua indefinida. Quienes habían decidido renunciar en el País Vasco a la protección personal ahora la recuperan, las fuerzas de seguridad del Estado ha subido su nivel de alerta ante el temor de un atentado inminente, Garzón ha decidido prohibir a Otegui que salga de España. ETA ha cambiado las reglas de juego, y el Gobierno ha hecho lo adecuado. No hay rectificación sino adaptación a las nuevas circunstancias. Las cosas son así, y el PP no lo entiende, o mejor dicho no lo quiere reconocer, pues su política consiste en utilizar políticamente el terrorismo para obtener un beneficio electoral; y resulta paradójico que quienes pretenden que se aplique el pacto antiterrorista son los primeros que lo incumplen. Las urnas hablarán en su momento, y les dirán si los españoles apoyan o no esta política de permanente intransigencia y enfrentamiento verbal; son las consecuencias de un sistema democrático.
Resulta paradógico comparar la reacción del PP ante la declaración institucional de Zapatero, cuando sus palabras son de contenido similar a la declaración institucional de Aznar en 1.999; y alarmante -por incoherente- el cambio del comportamiento del PP en razón a que esté o no en el poder. Felipe González se ha pronunciado esta mañana por este tema; os recomiento visionar este video.






