Cinco años después, recordamos la guerra de Irak, y sus condenables consecuencias

por | 2 abril 2008

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El 20 de marzo de 2003 una coalición de países liderados por los Estados Unidos comenzó la que se ha dado en llamar Guerra de Irak, si bien era intención de sus promotores denominarla «Operación Libertad iraquí». Cinco años después el pueblo de Irak, diezmado por la muerte de cientos de miles de civiles y cinco millones de desplazados, sufre las consecuencias de una guerra fratricida, y los atentados terroristas causan víctimas mortales a diario.

Mientras tanto sus promotores, incapaces de asumir su fracaso, con las manos manchadas de sangre son capaces de emitir frases «triunfalistas», insultando a quienes han sido víctimas del mayor genocidio cometido en el mundo desde el exterminio nazi.

Bush, que ha conseguido el objetivo de aumentar la producción petrolífera a niveles previos al comienzo de la guerra, se siente «triunfante» cuando justifica la muerte de cientos de miles de seres humanos para conseguir la que ha denominado «victoria estratégica«.

Jose María Aznar, que ha conseguido hacerse millonario como pago a los servicios prestados apoyando la invasión de Irak, trás mantener que «tomó la decisión correcta» y «volvería a hacerlo«, se atreve a afirmar que la situación en Irak no es «idílica pero es muy buena«.

El objetivo final se ha cumplido: para quienes justifican la invasión y se consideran triunfantes, la muerte de cientos de miles de seres humanos es un mal menor, cuando los pozos petrolíferos se encuentran ya a pleno rendimiento. Y no importa que la guerra continúe si los objetivos económicos ya se han conseguido.

He sentido profunda decepción por una frase vertida por Hilary Clinton para justificar ante sus electores la guerra de Irak, al afirmar que «les hemos regalado la libertad, pero no podemos ganar su guerra civil«. ¿Merece la pena afirmar tal insensatez por un puñado de votos?.

La historia juzgará a los culpables por justificar con mentiras una guerra ilegal. Pero sería mucho más justo juzgarles ante un Tribunal Internacional. ¿No dicen todas las Constituciones que la justicia es igual para todos?. Es el momento de demostrar que es así, y sentar en el banquillo de los acusados a sus promotores.

Se prepara una nueva querella contra José María Aznar, propiciada por la plataforma «Juicio a Aznar»; ¿Algún juez será capaz de aplicar la ley? Lo dudo, pero al menos merece la pena intentarlo de nuevo.

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