El futuro de Rajoy

por | 11 marzo 2008

Desde hace meses estaba escrito el futuro de Rajoy; salvo una victoria electoral, su sustitución al frente del PP era inevitable, y de prepararle el camino de salida se encargó Esperanza Aguirre. Se equivocó Rajoy cuando no incluyó a Gallardón en su lista por Madrid; no por los votos, que hubiesen sido muy similares a los obtenidos, sino por facilitar ahora la llegada de la líderesa.

Fontdevila refleja hoy en su historieta gráfica, junto al director de orquesta, el pasado seguro y el futuro posible del PP.

Presiento que el PP está a punto de cometer un nuevo y grave error; no por la marcha de Rajoy, sino por la permanencia de quien mueve los hilos en la transtienda. Aznar también es pasado, su deterioro personal y político es incontestable, y su permanencia a la sombra es sinónimo de más de lo mismo, pero con distintas caras. No olvidemos que el PSOE no empezó a levantar cabeza hasta que se renovó, y de verdad, con la marcha de Felipe González y la llegada de Zapatero, con un equipo con nuevos rostros y nuevas ideas.

En cuanto a Esperanza Aguirre, le auguro un éxito efímero. Se siente triunfadora por sus resultados en la Comunidad de Madrid, pero se olvida de que Madrid no es España, y que su imagen no es bien vista en otras regiones; al margen de representar el continuísmo en las ideas y en las formas, dada su ideología ultra-conservadora, y su carácter beligerante e intransigente. Y no olvidemos que Pedro J. y Rouco Varela no son buenas compañías para ver el futuro con optimismo.

A Esperanza Aguirre le puede pasar lo mismo que al Alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, quién por creerse el rey del mambo en la capital asturiana, tiene ahora que sufrir una derrota electoral, cuando comprobó que Asturias no es Oviedo.

Muy posiblemente hoy Rajoy anunciará que renuncia a seguir liderando el partido, y que se retirará de la política tras un Congreso a celebrar antes del verano, en el que democráticamente se elegirá a su sustituto(a); sería lo razonable, y previsible que con su cese se llevase a Acebes y Zaplana. Pero Esperanza Aguirre no es el futuro, sino un rancio pasado que nos recuerda la intolerancia; no es la solución, sino la prolongación de un fracaso.

(La historieta gráfica pertenece a Manel Fontdevila).
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