Tribuna electoral: El voto útil ha de ir a IU (Josean)

por | 6 marzo 2008

EL VOTO ÚTIL DE LA IZQUIERDA ESTÁ EN IU

Espero un acuerdo con el PSOE para hacer políticas de izquierda” (Laura González, cabeza de lista de IU por Asturias al Congreso)
El PSOE pide el voto de la izquierda y luego gobierna con mano derecha” (Manuel Orviz, número dos en la lista de IU por Asturias al Congreso)
Agradezco sinceramente a Fernando la posibilidad que nos da para mostrar que SInLaVeniA es: “La libertad de expresión en estado puro”.

Como tenemos poco espacio y no hay posibilidad de hacer largas argumentaciones, ni de copiar integro el programa de IU o el libro blanco de Zapatero, ni de analizar de manera realista y concreta la última legislatura, las razones de los fracasos y de los éxitos, además de reconocer la nueva situación en la que nos encontramos después del gobierno del PSOE y formular no sólo lo que nos gustaría hacer, sino lo que se puede hacer, también me gustaría recordar, para que nadie lo olvide que, hoy, todo lo que nos enorgullece en nuestras sociedades han sido logros arrancados por la izquierda al poder. Por tanto, creo que es primordial hacer comprender que una democracia sólo funciona si el voto es absoluta y radicalmente interesado, y no decidido por motivos estéticos o viscerales.

La pulsión bipartidista, casi enfermiza, que distorsiona la representación democrática, lleva desde el inicio de la transición buscando un modelo anglosajón para la política española, pero no les sale. La sociedad es muy plural, y aunque eso parezca un problema, es una riqueza.

Hay algo conmovedor y envidiable en “…a los que yo voto siempre ganan…”. Sin esperanzas de soledad, cansados de experimentar pesadumbres antes que triunfos, esta vez, los votantes de IU no queremos ni ganar ni perder, queremos, humildemente, mejorar. Quizás no alcanzaremos el histórico 11 %, pero nos gustaría situarnos, al menos, en torno al 7%, con un grupo parlamentario propio y fuerte de unos 12 diputados, ocuparlo poco a poco, sin grandes saltos en el vacío y consolidar las posiciones.

Después de haber sido influyentes en la última legislatura para sacar adelante las reformas sociales, nuestra voluntad es ser ahora decisivos. Saber transformar la protesta en propuesta, es decir, así como no hay solución, sí hay remedio.

 

El “postaznarismo-marianista”: PP y clero


El “marianismo” o “postaznarismo-marianista” no es sólo otro movimiento conservador, es en gran medida una nueva versión de la derecha más radical. Después de cuatro años de desfiles católico-derechistas deberíamos regocijarnos que con el callejerismo de la legislatura en la mano, gritando a todas horas, “libertad… enseñanza… queremos saber…”, de repente, hubiesen encontrado el significado beneficioso de estas palabras, pero no es así. Con el uso de un lenguaje reaccionario basado en términos acuñados desde posiciones teóricas bien definidas, esta derecha, puede mantenerse sin un pensamiento propio, disfrazando los contenidos, buscando el embrutecimiento generalizado, convirtiendo lo trivial, lo emigrante, lo infame, lo abyecto o lo idiota en un espectáculo de masas, lo que genera una inestabilidad imprevisible en la que siempre sacan provecho los reaccionarios, aumentando la xenofobia, el racismo y los fundamentalismos, económicos o religiosos. Tan descomunal es la cantidad de barbaridades en estos cuatro años, que renuncio a detallarlas. Contra la “revolución-marianista-conservadora” estamos todos.

Todos sabemos que el pensamiento llamado conservador sólo conserva lo muerto, que es lo propio de las conservas; controla y somete hasta el más insignificante capricho mediante un legislación totalitaria que se autoproclama democrático-liberal, pero que en realidad legisla el miedo.

El clero católico, un fenómeno único, (si exceptuamos algunas minorías religiosas que practican la abstinencia sexual con fines alucinatorios), con su irresponsabilidad, está conduciendo al estupor a una gran parte del rebaño. En lugar de impedir la utilización del signo sagrado a quienes lo mercantilizan descaradamente, lo celebran. Tratan de imponer un credo, que por nacer de su fantasía personal, inspira los más fundados recelos. Para defender la moral cristiana es esencial que la voz de quien la defiende sea “ejemplar”. Pero se distraen y enzarzan en ridículas discusiones de alcoba, obsesionados por convertirse en el órgano rector de la vida (incluida la sexual) de España. Descuidan las tareas de edificación y sacrificio, para pontificar sobre un objeto del que carecen de experiencia. Incapaces de purgar como es debido su culpa y su pecado personal en el apartamiento y la penitencia, no se comprende que actúen en la vida común y corriente y exijan responsabilidades religiosas a sus semejantes, un verdadero escándalo. Esperemos que su corrupción, la secularización y la mundanidad de sus jerarquías, olvidadas de toda penitencia, sacrificio y meditación, les hunda, y que al fin comprendan que la única autoridad moral la otorga el ejemplo y la inteligencia.

Derecha nacionalista, catalanista o neolítica

Como yo no pertenezco a la izquierda sectaria, pienso que no hay que confundir la convicción con la consecución de un proyecto político, ni el activismo militante con la transformación social, ni la victoria con la “victoria moral”, que siempre es la derrota de los que son incapaces “…desde la emoción de izquierdas entender la razón de izquierdas…”. Por eso, y con las posibles formas de movilizar y de unir a la mayoría no “postaznarista-marianista”, que sigue siendo tan numerosa en 2008 como lo fue en 2004, el PSOE es el único partido de gobierno alternativo, el único partido de masas de la izquierda española. Pero de los “ofuscamientos” que sufre el PSOE cuando gobierna con mayoría absoluta, surge la necesidad de la unidad y de pactos electorales (si lo que se pretende es derrotar al PP-clero), que hagan que el PSOE reconsidere su política y las perspectivas de gobierno con + izquierda… roja y radiante…

Así, aunque una modernidad sin señoritos es incomprensible, no resulta muy aceptable pintar de rojo a la derecha nacionalista, a la catalanista o a la neolítica. No sé si Duran Lleida cuando rechazó la legislación sobre el aborto “… por motivos de finura moral…”, buscaba la soberanía nacional, la independencia y lo que ella supone o buscaba lo que decía Eugeni d’Ors: “A los catalanes nos perderá la estética. No nos importa el contenido, sólo la forma. No nos importa lo que se diga, sólo como se diga”. Del mismo modo, tampoco sé si Ibarretxe, cuando dijo que el pueblo vasco tenía 7.000 años de historia quiso decir que a la vez que el pueblo vasco inventaba la agricultura, inventaba también, claro está, el pueblo vasco.

Como a los nacionalistas les cuesta mucho esfuerzo creer que haya no nacionalistas, tenemos que andar siempre pidiéndoles perdón por “… colaborar con las fuerzas de ocupación…” o por ser, además del Barça o del Athletic, críticos con una retórica que encubre la adhesión ciega, la exaltación de lo mediocre, la restauración de un poder oligárquico y demagógico, el narcisismo y la adulación. Con ellos sólo cabe practicar el sarcasmo y la chulería ante su estupidez, ante su falta de propuestas, ante la desesperación y la ausencia de ideas, que no impidan la destrucción de los escasos ámbitos en los que todavía es posible razonar en común.

Yo no estoy ni a favor ni en contra de que una nación se convierta en independiente, pero esto no hace avanzar la causa de la izquierda (que es lo que a mi me interesa), inhibiendo su progreso. Es decir, como por definición, la derecha nacionalista, catalanista o neolítica subordina cualquier otro interés a los suyos específicos, la izquierda no debe pactar con ellos, porque sus objetivos están por encima de los nuestros.

Que no te engañen… Que no te confundan…

Ninguna izquierda puede concebir el mercado como una sociedad ideal. Reconozcamos que el mercado es un elemento esencial en economía, y tal vez decisivo para la creación de riqueza, pero no podemos aceptar una sociedad de mercado. Sí al mercado, no a una sociedad de mercado. No volvamos a las políticas de Felipe González, que ahí está, más joven que nunca (“…quizás en aquel momento no tenía otra opción o no podía dar marcha atrás a modificaciones introducidas anteriormente por otros…”), políticas quiero creer, más empíricas que de principios, que buscando incontroladamente las ventajas privadas a través del mercado produjo resultados antisociales desastrosos.
El mundo actual exige un control público y una administración, gestión y planificación también públicas de los asuntos económicos. El PSOE niega el debate sobre el modelo social cuando muestra su política fiscal, igual a la del PP. No es creíble hacer más desde el punto de vista social con menos desde el punto de vista fiscal.
IU ha sido decisiva en la aprobación de las leyes que reconocen o amplían derechos y que mejoran la calidad de vida de los ciudadanos. IU ha sido determinante en avances claramente progresistas de contenido social. Sin nosotros no hubiera sido posible: ley de memoria histórica, ley de dependencia, la retirada de tropas de Irak, ley de regulación de la subcontratación en la construcción, ley de protección integral contra la violencia de género, ley de igualdad entre mujeres y hombres, ley del suelo, ley de regulación del matrimonio entre personas del mismo sexo, ley de identidad de género, ley de control del comercio de armas, ley de desarrollo sostenible del medio rural…
Estas leyes y otras propuestas no habrían sido posibles con un gobierno del PSOE en mayoría absoluta. Tampoco con un gobierno con la derecha nacionalista, catalanista o neolítica.

Porque la gente ya sabe para que se usó el voto útil en el pasado, el voto a IU es decisivo para que la izquierda sume más votos y diputados que la derecha, para un acuerdo con el PSOE sin concesiones, sin coqueteos con el centro, que no busque salidas conservadoras que abandonen los presupuestos de la izquierda, para hacer políticas de izquierda de verdad. Por ello, el verdadero voto útil, el voto de + izquierda, es votar a Izquierda Unida, que entre las muchas propuestas de su programa, garantiza una política para:

– que puedan conciliarse sin atentar contra la inteligencia propuestas de rebaja fiscal con aumento y mantenimiento del gasto social.
– que las propuestas de pleno empleo no precario estén encabezadas por un equipo económico que no tenga su fe verdadera en la flexibilización de los mercados laborales (todavía más) y en la lógica de la privatización sin límites.
– mejorar el Estado social que integre la inmigración, porque la sociedad acabará siendo multicultural y por eso ahora al PP intenta rentabilizar el racismo.
– que el derecho a una vivienda sea el del artículo 47 de la Constitución.
– un modelo más equilibrado, justo y redistributivo, además de más sostenible.
– profundizar en un estado con derechos ciudadanos, aconfesional, con más derechos y libertades, aborto, eutanasia,…
– una defensa de la escuela pública y laica de calidad
– reformar el injusto sistema electoral por una ley justa que garantice la representatividad y proporcionalidad del voto.

Vota con todas tus fuerzas, no dejemos que, aunque el país sigue estando jerarquizado y el clientelismo estructura todos los partidos, las elecciones se conviertan en acontecimientos gestionados por minorías que no interesan a las mayorías. La importancia simbólica del proceso electoral, que activa a la ciudadanía, aunque sea por un día, es, en mi opinión, esencial para mantener en pie a la sociedad y alimentar un sentimiento de pertenencia a la comunidad, con los derechos y deberes que ello comporta.

Que no te engañen… Que no te confundan… el verdadero voto útil, el voto de izquierdas, el voto social, el voto del cambio es, votar Izquierda Unida.

Viva la República. Salud y República

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