
Luxemburgo, miembro fundador de la Comunidad Económica Europea, es uno de los países más pequeños del mundo y su población apenas supera los 500.000 habitantes. En su capital, Luxemburgo, se ubican las sedes de dos de las principales instituciones de la Unión: el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y el tribunal de Cuentas Europeo. A pesar de ser un país moderno en el que se toman decisiones de especial trascendencia para la CE, pasa desapercibido para la mayor parte de los europeos, y las decisiones que puedan adoptarse a nivel interno no son noticia.
El pasado 19 de febrero su Cámara de Diputados, por unanimidad de sus representantes, ha votado a favor de la medicina paliativa, con la intención de eliminar el dolor y sufrimiento innecesario de los enfermos en fase terminal mediante el empleo de un acompañamiento terapéutico
Pero, y en este caso con el apoyo de 30 diputados frente a 26 que votaron en contra, se ha aprobado la despenalización de la eutanasia. El texto pudo ser admitido in extremis gracias a la movilización de los diputados socialistas de la mayoria gubernamental, con el apoyo de los miembros de la oposición liberal y los Verdes. Y ha supuesto un grave revés para los conservadores del CSV, que expresaron el temor de una trivialización del uso de la eutanasia; no pudiendo obviar la circunstancia de que la proposiciòn de ley, ahora aprobada, ha suscitado debates apasionados en una población muy apegada a los valores del catolicismo.
Luxemburgo se convierte en el tercer país de la UE que no sancionará más en vía penal a los médicos que ponen fin, previo consentimiento, a la vida de los pacientes terminales. Anteriormente Holanda y Belgica habían adoptado igual decisión.
Es el triunfo del derecho del ser humano a morir con dignidad. En España debemos de luchar para conseguir la despenalización de la eutasania; tenemos derecho a ser dueños de nuestras vidas, y tomar nuestra decisiones libre y voluntariamente, para decidir como y cuando queremos morir. El suicidio asistido en enfermedades terminales es un derecho personalísimo, que debe de ser respetado y regulado por nuestro ordenamiento jurídico.
(No me consta que la noticia se hubiese publicado en España; la he conocido a través de una visitante habitual de SInLaVeniA, residente en Luxemburgo; y me he podido documentar a través del diario de Luxemburgo «La Voix», y del diario francés Le Monde).







