La independencia de Kosovo consagra la impunidad de la violación del Derecho internacional

por | 20 febrero 2008

¿De qué que se ríen estos tres líderes conservadores de tres grandes potencias elegidos democráticamente por sus respectivos países para decidir sus destinos?; ¿Sabían sus electores cuando decidieron depositar su confianza en ellos que estarían dispuestos a violar, con plena impunidad, el Derecho internacional?; su elección por mayoría les legitima para no respetar el ordenamiento jurídico internacional sin el consentimiento expreso de sus electores?.

Parece evidente, al menos así lo entiendo, que regir los destinos de un país por voluntad democrática no supone concederles un cheque en blanco para transgredir el ordenamiento jurídico internacional; es una traición a sus electores y a todos los ciudadanos del mundo que creemos que las normas que nos hemos impuesto merecen ser respetadas por todos, y en especial por los líderes de las grandes potencias que se vanaglorian de dirigir los destinos del mundo.

Todos recordamos los preámbulos de la guerra de Irak, y las denuncias de Alemania y Francia por las violaciones de EEUU e Inglaterra a las resoluciones de la ONU. Que mal ejemplo han dado ahora al mundo cuando descubrimos que todos son iguales de indignos, y no son merecedores de los puestos que ocupan.

Las amistades, los revanchismos y los intereses económicos y estratégicos se han impuesto al Derecho internacional; y es un nefasto precedente para el futuro, cuando se ha permitido que Kosovo declare de forma unilateral su independencia. Ni tan siquiera la declaración de la UE de que se trata de «un caso único» es suficiente; es una simple frase retórica, vacía de contenido; si no respetamos las normas, ¿Vamos a ser capaces de respetar los propósitos?.

Como consumación del proceso de desintegración de la antigua Yugoslavia, Kosovo proclama unilateramente su independencia con el impulso y apoyo explícito de EEUU y de la mayoría de los miembros de la UE; las «justificaciones» para tomar y respaldar tal decisión son múltiples, pero es incuestionable que contradice los principios establecidos en la resolución 1160 (1998) del Consejo de Seguridad de la ONU, y vulnera la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho internacional general.

Pero España ha estado a la altura de las circunstancias al resistirse a reconocer la independencia, y con ello una vez más demuestra el respeto a las normas internacionales. Y, lo que es más importante, PSOE y PP han coincidido sin fisuras en sus posicionamientos, y puede ser un buen precedente para el futuro, saliendo al paso de imitaciones no deseadas.

(Recomiendo la lectura de un artículo titulado «Kosovo: de nuevo sin el Derecho internacional», escrito por la Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Oviedo, Paz Andrés Saénz de Santa María).

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