Hoy, 5 de febrero, se cumplen 5 años de de la comparecencia de Colin Powell ante la ONU, en la que se mantuvo la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, aportando pruebas que después se demostró que eran falsas; ¿recordáis los laboratorios biológicos móviles que nunca existieron?.

El mundo pudo ver en directo la gran farsa; y escuchar la vergonzosa intervención de nuestra por entonces Ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, vendiendo la dignidad de los españoles para someterse al poderoso. Días después tres indeseables se reunían en Las Azores para apoyar la invasión de Irak. Resultado: 150.000 seres humanos fallecidos en 5 años por culpa de las mentiras; y un país destruido sin motivo alguno.

Fue el comienzo de un camino sin retorno en donde el PP se propuso basar su «política» en mentiras, reiteradamente repetidas para crear confusión; pero una mentira cien veces repetida no se convierte en verdad, al menos para quienes no perdemos la sensatez.
Aznar siempre mantuvo que era necesario estar junto al poderoso; pero cinco años después el único beneficiado ha sido él, que ha visto crecer su patrimonio personal a costa del pago por sus favores. Bush se ha portado bien, pero no con España sino con Jose María Aznar; lo que no entiendo es por qué la justicia le exime de responder por sus actos.








