ELECCIONES 2008: PIZARRO, ¿UN «EJEMPLO» A SEGUIR?

por | 23 enero 2008

 

¿Qué es peor? ¿Entrar en política para enriquecerse?, ¿O enriquecerse para entrar en política?

Hombre de confianza de José María Aznar, fué designado por éste para ocupar la presidencia de Endesa, muy poco después de su privatización, precisamente cuando Rato era vicepresidente del Gobierno; alcanzando su mayor índice de popularidad con la enconada resistencia que presentó a la OPA lanzada por Gas Natural contra Endesa.

Aunque siempre presumió de independiente, su cercanía con el poder durante los Gobiernos de Aznar y sus colaboraciones «desinteresadas» con el PP durante estos últimos cuatro años le permitieron su entrada por la puerta grande 24 horas después de formalizar su afiliación al partido, convirtiéndose en el número dos de Rajoy.

Pero Pizarro nunca perdió el tiempo, y su afición especulativa para invertir en Bolsa, rodeada de una sospechosa y posible información privilegiada, le permitieron obtener una importante fortuna en muy pocos años, que redondeó al alza con la jugosa indemnización percibida al dejar su puesto como presidente de Endesa. Y ya se sabe que no hay nada mejor en este país para conseguir la fama y el respeto de los demás que hacerse rico en muy pocos años; aunque con ello los demás parezcamos tontos por no haber tenido las mismas oportunidades.

Ahora ha entrado en política como un elefante en una cacharrería, hasta el punto que, con un lenguaje propio de su padrino el Sr. Aznar, ya se ha atrevido en su primera intervención a hablar de ETA y a utilizar el terrorismo como arma electoral; lo que nunca recuerdo haberle escuchado al Sr. Solbes, quién centra su trabajo en tratar de solventar de verdad y con sentido común los problemas económicos de los españoles.

Pero Pizarro es muy osado y su impetuosa arrogancia puede perderle, pudiendo convertirse en la víctima de las trampas que pretende colocar a sus opositores; su comportamiento poco ejemplarizador para conseguir dinero con el mínimo esfuerzo no parece ser el mejor camino para conseguir adeptos para su causa, al menos en el mundo de los españoles con distinto sentido de la honradez, que no creemos que sea casual o razonable enriquecerse en muy poco espacio de tiempo.

Desconocemos el patrimonio actual de Manuel Pizarro, pero parece evidente que es superior a los 15 millones de euros, los mismos que como mínimo percibió por distintos conceptos al dejar la presidencia de Endesa; con el añadido que durante el ejercicio de su cargo no tuvo escrúpulos para elevar su sueldo en dos años consecutivos por encima del 40%.

Pero la última noticia conocida, que nos deja a todos perplejos, y debería ruborizar al propio Sr. Pizarro, es que cobrará de Telefónica 35.600 euros por no sudar la camiseta durante un mes. Me explico: fue nombrado consejero de Telefónica el 19 de diciembre, y sin haberse reunido el consejo desde entonces ya se ha hecho acreedor a percibir dicha cantidad. Lo menos que podría hacer para guardar las formas sería renunciar a percibir unos emolumentos por un trabajo que no ha realizado.

Manuel Pizarro, defensor a ultranza de bajar los impuestos, considera que el dinero tiene que quedarse en el bolsillo de los españoles, quizás pensando en el suyo propio, que para eso es un patriota, y de la antigua usanza. Y parece evidente que no cree en las medidas sociales; eso de la solidaridad entre los españoles parece no gustarle; no está bien que los que tienen más paguen más impuestos para contribuir a las necesidades sociales de los menos pudientes. Parece evidente que si gana el PP se cargará, entre otras muchas iniciativas socialistas, el desarrollo de la Ley de Dependencia, necesitada de una importante financiación que sólo se conseguirá con la recaudación impositiva, y con sensibilidad social, algo de lo que parece carecer, y por completo, el Sr. Pizarro.

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