La iglesia católica, como es habitual, siempre «predica con el ejemplo»; y que mejor para hacerlo que la propia jerarquía eclesiástica, «tan acertada» siempre en sus análisis sobre los problemas de la sociedad. Parece que son sus componentes quienes tienen la misión divina de transmitirnos los mensajes de Jesucrito, y de velar porque todos los creyentes cumplan con su doctrina. Afortunadamente los no creyentes no estamos obligados a obedecerles, y nuestra libertad de conciencia nos permite cumplir un papel mucho más limpio, honesto y constructivo en la sociedad.
En esta ocasión le ha correspondido al obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, transmitirnos los pensamientos de la iglesia católica, y que mejor para hacerlo que a través de los medios de comunicación, para que el mensaje pueda llegar a todos los feligreses. El medio afortunado ha sido el diario «La Opinión de Tenerife», y el día escogido como más adecuado el 24 de diciembre de 2007. En la entrevista el obispo, sin titubear, hace una clara distinción entre la homosexualidad y el abuso de menores.
Comienza dejando claros los prejuicios de la Iglesia católica sobre los homosexuales afirmando que «es algo que perjudica a las personas y a la sociedad«, dado que se practica «como vicio«. Para conitinuar afirmando: «Yo no digo que se reprima, pero entre no reprimirlo y promoverlo hay un margen«; parece transmitirnos la idea de que la homosexualidad debe practicarse a escondidas, para no dar mal ejemplo; aunque en declaraciones posteriores al diario Público matiza que «en ningún caso ha pretendido justificar ni comprender un fenómeno rechazable«.
No obstante es más permisivo con los abusos a menores, que incluso llega a justificar cuando afirma que quienes los practica «lo hace porque le atrae la novedad, una forma de sexualidad distinta«, no considerándolos enfermos como a los homosexuales. Añadiendo posteriormente que: «Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan. Esto de la sexualidad es algo más complejo de lo que parece«.
Parece evidente que quién mantiene tales afirmaciones es un degenerado, y si es creyente un pecador, que -al menos con el pensamiento- incumple de forma grave el noveno mandamiento. Pero adquiere una enorme gravedad cuando tales palabras las pronuncia un obispo que pertenece a la jerarquía eclesiástica.
El Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid considera que el mensaje del obispo de Tenerife justifica la pederastia. Lo triste es que no hemos oído todavía una crítica de la cúpula de la Iglesia Católica. Es un silencio, cómplice, cínico, hipócrita, propio de mentes enfermizas, al estilo de ANV cuando no condena los actos terroristas; ¿habría que pensar también en ilegalizar a la Iglesia Católica española por tales aberraciones? Se me ocurre un pareado para relajar las críticas:
Sodoma y Gomorra a escondidas
y digamos la misa todos los días.

Historieta gráfica de Manuel Fontdevila (Publico 30/12/07)
Aquí podéis leer la entrevista completa, y comprobar que sus frases no están sacadas fuera de contesto.






