De momento el AVE tiene dos nuevos destinos: Málaga y Valladolid; y pronto, muy pronto, y es posible que antes de las elecciones, ya estará en Barcelona (en breve Manel Fontdevila ya podrá dibujar a las tres vacas mirando al frente).
Ayer 22 de diciembre, a las 10 de la mañana, en un tren como el de la foto, José Luis Rodríguez Zapatero comenzaba su andadura en la estación de Chamartín, en donde fue despedido por Esperanza Aguirre y por Alberto Ruiz Gallardón. No le acompañaron en su primer viaje en AVE a Valladolid, quizás por ser incapaces de compartir el éxito de la inauguración con el presidente del Gobierno, o para no pelearse en el viaje como niños pequeños, como lo hacen últimamente en su lucha por el poder.
En Segovia se subió al tren Juan Vicente Herrera, presidente de la Comunidad de Castilla y León, quien, a pesar de ser del PP, y tras destacar que estábamos ante un acontecimiento trascendental, supo ser objetivo cuando atribuyó el éxito «a la inteligencia del Gobierno de José María Aznar -que inició la construcción de la línea- y, sin reserva y ninguna limitación, al Gobierno que ha aplicado el principio básico de continuidad de las grandes obras«. Y es que el AVE es de todos, lo hemos construido entre todos, y ningún partido tiene la exclusiva para atribuirse el éxito.
A las 11,25 llegaba a la estación de Valladolid. Y Zapatero recordó que «pronto» entrará en servicio la línea del AVE a Barcelona, que servirá para vertebrar Cataluña con el conjunto de España. Y es que el AVE une y no separa, pese a lo que afirmen los dirigentes del PP en referencia a la política del actual Gobierno.
Por cierto, quien acompaña a Zapatero es Magdalena Álvarez, la ministra de Fomento, cuya cabeza en forma de dimisión se solicitaba por el PP hace muy pocos días. Algún mérito habrá tenido en la culminación del AVE a Valladolid. ¿Seguirán pidiendo su dimisión los catalanes cuando se inaugure el AVE a Barcelona?; la ministra acaba de comentar que es posible que pueda llegar antes de las elecciones. En este blog también la criticamos, pero tenemos que reconocer que su trabajo está dando y dará resultados muy positivos.
Por cierto Álvarez-Cascos afirmó en el 2004 que el AVE llegaría en el 2004 a Barcelona, y nadie se acuerda ahora de ello. Magdalena Álvarez se retrasará solo unos meses respecto de la fecha prevista. ¿Por qué hay que destruirla?, ¿por ser andaluza?, ¿por ser mujer?. En todo esto existe un componente claramente machista; se critica que Magdalena Álvarez fue orgullosa y soberbia en su postura; pero ¿se acuerdan Vdes. de la soberbia, chulería y prepotencia de su antecesor? La única diferencia es que era hombre, así de claro.
Se me olvidaba, cuando publico esta entrada Zapatero está subiendo de nuevo al AVE. Esta vez irá hasta Málaga; les despiden de nuevo Esperanza Aguirre y Gallardón; y le acompaña Magdalena Alvarez. Por el camino recogerán a Moratinos. Es un camino, sin retorno hacía el triunfo de marzo, que vaticino será arrollador.










