Roberto García-Calvo tomó posesión como Gobernador Civil de Almería el 20 de Abril de 1976, y en su discurso «Contra los enemigos de España«, pronunció las siguientes palabras:
«Os pido a todos los que servís en las organizaciones del Movimiento que os sintáis identificados con sus postulados que juntos compaginemos, sin extremismos, las dos misiones que tanto José Antonio como Francisco Franco propulsaron con su vida y en su muerte ser bastiones inconmovibles -lo cual no significa inmovilismo, sino patriotismo- contra los enemigos de España y de su unidad (tales como el separatismo, el comunismo, el anarquismo o el terrorismo), al tiempo que interlocutores sin rencor de los que fueron, son o serán adversarios solamente en las ideas, pero tan amantes de España como nosotros«.

El Sr. García-Calvo, de ideología ultra-conservadora y enemigo por sus ideas de nuestra Constitución, paradógicamente fue nombrado Magistrado del Tribunal Constitucional a propuesta del PP, y con el explícito consentimiento del PSOE. Y desde dentro del TC ha tratado, hasta ahora sin éxito, de torpedear su funcionamiento contribuyendo a su descrédito.
Pero estos días es noticia de portada de los medios de comunicación al haber sido denunciado por un joven de 24 años, de profesión cerrajero, y vecino de Carabanchel (Madrid), que dice haber sido amenazado con una pistola por el magistrado como consecuencia de un incidente de tráfico ocurrido el pasado 13 de Julio a las 21,45 horas, en el municipio de Boadilla del Monte.
«Te meto un tiro. No sabes quién soy«, parece ser que fueron las palabras que dirigió el Sr. García Calvo al joven denunciante, mientras le amenazaba con una pistola. Lo curioso es que el denunciante desconocía quién era el autor de las amenazas en aquellos momentos.
Los hechos denunciados son de una extrema gravedad, y deben de ser investigados hasta sus últimas consecuencias. Pero, como medida cautelar, el magistrado debería de ser de inmediato suspendido en sus funciones, en aplicación del art. 24 de la Ley del Tribunal Constitucional.
No podemos permitir que el Sr. García-Calvo compagine su doble condición de magistrado del TC y de presunto delincuente. Pero la culpa la tienen quienes han propuesto o consentido que un personaje bajo sospecha (recordemos el caso Almería), procedente de los sectores más reaccionarios del franquismo, tenga entre sus funciones como magistrado la de interpretar nuestra Constitución, la misma que aprobamos los demócratas y repudiaron los ultraconservadores.
La sombra del franquismo continúa en el TC; con los mismos modales de antaño y con pistola.









