
Se acabaron las falsas apariencias, y cuando tan sólo faltan tres meses para las elecciones generales el enfrentamiento entre Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre no se disimula y se irá haciendo más evidente con el transcurso de los días. Aunque ambos aspiran a lo mismo, es decir, a dirigir el PP a nivel nacional, pero el posicionamiento inicial de uno y otro es bien distinto.
Alberto Ruiz Gallardón, como alcalde de Madrid, puede aspirar a ser incluido en las listas para el Congreso; en principio los estatutos del PP hacen incompatible ocupar ambos cargos, pero el Comité Nacional está facultado para hacer una excepción. Parece obvio que aspira a suceder a Rajoy una vez que éste pierda las elecciones y se vea obligado a dimitir; y para ello necesita estar bien situado en la Cámara Baja.
Esperanza Aguirre, como presidenta de la Comunidad de Madrid tan sólo puede aspirar al Senado, ante la incompatibilidad legal de su cargo para aspirar a un puesto en el Congreso. Parte de una mala posición, dado que ante una previsible derrota del PP la batalla para elegir al sustituto estaría en la Cámara Baja. Por eso tratará, hasta última hora, de impedir que Ruiz Gallardón sea incluido en las listas para el Congreso.
Lo curioso es que Rajoy, un cadáver político a quién sus propios compañeros de partido pretenden enterrar en vida, tiene la última palabra para decidir el futuro del PP, y en cierta manera elegir su sucesor.
Si se decide por Ruiz Gallardón, mejor visto a nivel nacional que su opositora, jubilará definitivamente de la política a Acebes y Zaplana, dos de sus principales «enemigos» durante la presente legislativa, y dejará fuera del combate sucesorio a Esperanza Aguirre.
Si por el contrario decide apostar por Esperanza Aguirre, no permitiendo que Ruiz Gallardón vaya en las listas para en Congreso, perjudicará a nivel nacional a su partido, permitirá la consolidación de la facción más conservadora del PP, y dará alas para que Acebes y Zaplana sigan en política.
No me gusta Ruiz Gallardón, pero sin duda lo prefiero. Esperanza me recuerda a lo más rancio y caduco de la derecha española. Y creo que Rajoy acertará, aunque sea su última decisión.
¿Y que ocurriría si Mariano Rajoy gana las elecciones del próximo mes de Marzo? Todo es posible, y no es descartable. Demos tiempo al tiempo; pero no me nieguen que los entresijos de la política no son divertidos.









