
La habilidad de los EEUU, la ingenuidad del resto, y la ambigüedad de todos, adobado por el reparto de migajas a los países emergentes, ha servido por convertir en un triunfo un auténtico fracaso. Ahora ya tenemos claro que el tratado de Kioto, que no fue suscrito en su día por los EEUU, es definitivamente rechazado, y tendremos que esperar hasta el 2013 para que los tres países más contaminantes del mundo (EEUU, India y China), se comprometan a adquirir los compromisos que prometen ahora asumir. Alguien podría decir que se han salvado los muebles, pero aún no está construido, y ni tan siquiera diseñado, el edificio en donde deben colocarse.
La ministra de Medio Ambiente Cristina Narbona se siente satisfecha por el resultado obtenido, e incluso algunos ecologistas trasmiten cierto optimismo por el acuerdo alcanzado; pero todo se ha quedado en palabras, en promesas, en compromisos y en «buenos propósitos», que pueden ser modificados unilateralmente en cualquier momento, sin que nadie se rasgue las vestiduras.
Los ciudadanos de a pie estamos un poco hartos de que se nos vendan las soluciones de futuro con las denominadas «hojas de ruta»; término que está ahora de moda, pero que no conduce a ninguna parte, salvo al engaño. ¿Se acuerdan de la hoja de ruta proyectada para resolver el problema palestino? ¿En qué ha quedado?.
El cambio climático puede convertirse a largo plazo en el camino inevitable para alcanzar el fin del mundo, y demostrará que el ser humano es capaz de auto-destruirse con su irresponsabilidad. Las generaciones futuras, que ni tan siquiera han nacido sufrirán las consecuencias; pero nuestra miopía mental nos impide ver el futuro, sólo pensamos en el presente, y queda demostrado que nuestro egoísmo no tiene límites.
Estas navidades nos volveremos locos con el consumismo, abarrotaremos las tiendas y grandes almacenes comprando con ansiedad y convulsivamente todo cuanto no necesitamos para alcanzar el equilibrio mental, y llenaremos nuestras casas de bolsas de plástico que después nos servirán para meter nuestra basura, contribuyendo con ello a elevar los índices de contaminación atmosférica. En 2008 ya nadie se acordará del fracaso de la cumbre climática de Bali, veremos como muy lejano el 2013, y continuaremos indiferentes al futuro convirtiendo el presente en un camino sin retorno hacia la nada.
(publicado aquí en www.elplural.com)






