
Jose María Aznar se ha convertido en un personaje patético, que sólo acepta las reglas de juego de un estado democrático cuando le favorecen. Habla mal de España en el extranjero, y siempre tiene en la boca una descalificación para quienes actualmente gobiernan al haber ganado unas elecciones libres y democráticas. Ignoro de lo que pueda sentirse orgulloso, pero en la actualidad es un personaje sin prestigio nacional e internacional, y sólo recibe el apoyo de un grupo de fanáticos.









