Caso Chad: La discreción de la diplomacia vence a la política espectáculo

por | 9 noviembre 2007

La política-espectáculo empleada por Nicolás Sarkozy pudo servir para acelerar la libertad de las cuatro azafatas detenidas en Chad, pero pocas horas después se convirtió en un obstáculo para conseguir la libertad del resto de los españoles que actualmente permanecen en prisión; y la situación se ha agravado por la actitud chulesca del Presidente francés al asegurar que iría a recoger el resto de los detenidos, faltando con ello al respeto a las autoridades de Chad y a su poder judicial y crispando los ánimos de los chadianos que se han manifestado en contra de Sarkozy.

Desde que Sarkozy aterrizó en el aeropuerto de Torrejón con las cuatro azafatas liberadas no han cesado los ataques del PP y de la prensa afín a la derecha, tratando de ridiculizar a nuestro Presidente del Gobierno y calificando de ineficaz la actuación del Ministro de Asuntos Exteriores Sr. Moratinos, a pesar de que el Partido Popular estaba informado de las gestiones que con la necesaria prudencia y discreción estaban realizando nuestros diplomáticos.

Hoy Sarkozy rectifica su gesto chulesco, pidiendo respeto a la Justicia de Chad; y al mismo tiempo nos acabamos de enterar de que en pocas horas los tres españoles aún detenidos serán puestos en libertad, y para recogerlos ya ha salido para Chad un avión del aeropuerto de Torrejón de Ardoz. A buen seguro habrán contribuido a esta liberación las gestiones diplomáticas efectuadas por Moratinos, que se han llevado con respeto, sensatez, prudencia y discreción.

Si la noticia se confirma TODOS los españoles estarán en sus hogares este fin de semana; y tan solo quedarán detenidos los ciudadanos franceses. ¿Exito de Sarkozy?; quizás consiga su liberación, pero a buen seguro tendrá que pagar por ello un alto precio, posiblemente en armas, como ocurrió de las ciudadanas búlgaras detenidas en Libia. ¿Se pronunciará el PP sobre el nuevo «éxito» de Sarkozy?

Me parece repugnante que la oposición trate de ridiculizar a nuestro gobierno a costa de ensalzar la figura del presidente de otro país. Así no se defiende España, ni a los españoles.

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