Violencia racista: no estaba borracho

por | 23 octubre 2007

Las cámaras de seguridad del metro de Barcelona y las posibilidades de las nuevas tecnologías para difundirlas, permiten que todos conozcamos en pocas horas unos hechos de violencia racista que merecen la máxima condena social y penal. Las imágenes hablan por si mismas

 

Hoy el joven de 21 años autor de los hechos ha manifestado ante las cámaras de televisión que no recuerda nada ya que estaba borracho. Le dijeron que así lo manifestara, y a buen seguro lo habrá declarado ante el juez, al ser el único argumento que tiene para defenderse de lo sucedido. Pero NO ESTABA BORRACHO: en el vídeo se le observa que camina con absoluta normalidad, que sus movimientos son ágiles, y que puede levantar la pierna hasta el rostro de la joven sin perder el equilibrio. No le servirá de nada esa disculpa, máxime cuando la menor agredida tiene muy claro que no se encontraba bebido.

Pero después de lo sucedido, hago dos reflexiones:

–1º) No me gusta el automatismo de los jueces para poner en libertad con cargos a los autores de hechos como el ocurrido, aunque en muchas ocasiones la propia ley les obliga a ello. Pero, por ser flagrante la actuación delictiva, podría haber motivado la tramitación de un juicio rápido, y una vez dictada la sentencia correspondiente, a petición fiscal interesar el inmediato cumplimiento de la pena. Algo falla en nuestro sistema legal.

–2º) Aunque son pocas las personas que se encontraban en el vagón, su pasividad absoluta es también denunciable; tenemos que saber reaccionar colectivamente. Si los agresores fueran conscientes de que los ciudadanos responden ante situaciones como la presente, quizás se lo pensarían dos veces a la hora de actuar.

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