El PP, sin rumbo y perdido en sus propias contradicciones (publicado en www.elplural.com)

por | 20 octubre 2007

18Oct07

elplural.com El Partido Popular parece haber perdido definitivamente el rumbo y la iniciativa política, sumido en sus propias contradicciones internas; sin embargo, las encuestas no reflejan la situación de su desesperación ya que la fidelidad de sus incondicionales parece evidente. Hagan lo que hagan, digan lo que digan, sus disciplinados votantes están unidos ciegamente a una sola voz, y ello les hace mantener una imagen más aparente que real.
La discusión de la Ley de Memoria Histórica les ha descompuesto, y cada vez afloran con más virulencia las discrepancias internas de muchos dirigentes de segundo nivel que observan como peligra la estabilización de su partido con la descarada derechización de sus cabezas visibles. Han pasado de una oposición total a su contenido a apoyar con fervor la despolitización del Valle de los Caídos, y puede que en el pleno del Congreso se produzca una nueva aproximación.
El PP tradicionalmente se destacó por mantener con disciplina militar su unanimidad en los mensajes; pero ahora todos quieren hablar, el subconsciente les traiciona y las contradicciones son cada vez más frecuentes. Han perdido incluso sus habilidades para manipular o tergiversar la verdad, y ya no saben ni mentir.
Mientras Mayor Oreja, en una muestra de sinceridad, se niega a condenar nada de la historia de nuestro país y destaca la normalidad con la que muchos españoles vivieron durante el franquismo, la presidenta del PP en el País Vasco, María San Gil, con su habitual sonrisa forzada, resta importancia a sus declaraciones y alaba sus cualidades como demócrata, sin percatarse -quizás por ignorarlo- de que la democracia es incompatible con la dictadura. Personalmente no conozco a ningún demócrata, de los de verdad, que justifique la bonanza de la dictadura franquista, que sólo favoreció a los seguidores del dictador. Y resultaría inimaginable ser complaciente con la Alemania nazi o la Italia de Mussolini bajo la excusa de que una parte de la población disfrutó de sus excelencias.
Mientras el PSOE es capaz de solucionar en 48 horas una crísis política en la Comunidad Valenciana con la dimisión de su secretario general, Joan Ignaci Pla, envuelto en una situación aparentemente irregular, muchos destacados dirigentes del PP valenciano mantienen sus cargos en las instituciones a pesar de estar acusados o imputados en numerosas causas criminales; destaca, entre los «presuntos» delincuentes, el Sr. Fabra, padrino político de Juan Costa, persona gris que sufre lagunas mentales, a pesar de lo cual se ha convertido en el coordinador del hasta ahora inexistente programa electoral del PP.
Y entre tanto Ana Botella, con su clásica y atrevida ignorancia, en el limbo y sin enterarse de nada, compara la Revolución de las cuencas mineras de 1934 con la dictadura, ofendiendo con ello a la práctica totalidad de los asturianos. Y presume de «progre» de la ultraderecha, al afirmar que ella nunca fue franquista.

Con lo que está sucediendo, Zapatero mantiene la iniciativa, se siente relajado, cómodo, motivado, y lo demuestra en el vídeo de presentación de su campaña electoral, en el que transmite una imagen cercana a los ciudadanos. Ahora sólo falta que los demócratas de izquierdas, tradicionalmente críticos con los suyos, se movilicen y muestren una postura de apoyo en las urnas; y si esto se consigue, el triunfo de la izquierda puede estar asegurado.

 (publicado aquí en www.elplural.com)

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