Las gaviotas en las ciudades costeras viven con todos nosotros. Me gusta verlas volar en libertad, buscando su propio destino.
Cuando se posan siempre lo hacen con elegancia, y adornan con su presencia las barcas de nuestros puertos (esta foto se ha convertido en el fondo de mi escritorio)

Surcan nuestros cielos
Vuelan sobre nuestros parques
Se pasean por las orillas de nuestra playas
Y no podemos negar que no por ser habituales dejan de ser elegantes














