El Presidente del Gobierno afirmó hoy en un mitin celebrado en Zaragoza, que mientras que en España crece la economía, el empleo, los derechos sociales y la igualdad, «más crecen, lamentablemente, los insultos y las mentiras del PP».
Mientras tanto el Sr. Rajoy afirmaba en Madrid que el Gobierno Socialista «no respeta» la constitución; lo que parece un augurio de que la próxima manifestación del PP tendrá como objetivo el defender los valores de nuestra Constitución.
Por eso, y porque pretenden apropiarse de todo lo que los verdaderos demócratas hemos defendido durante mucho años, no estaría de más recordar los orígenes del PP para comprender que sus genes portan un importante componente fascista, y tan solo utilizan la democracia para llegar al poder.
Los niveles de hipocresía y cinismo del PP son cada día más elevados, la mentira es su método de trabajo, y en todo momento pretender crispar a la sociedad para buscar el enfrentamiento personal y obtener provecho de ello.
Los españoles normales, que somos mayoría no debemos de entrar en su juego; pero no está de más descubrir sus orígenes para darnos cuenta de su talante.
El PP fue fundado por el señor Fraga Iribarne, ministro del interior bajo el régimen fascista de Franco (Fraga era el responsable de la policía política española), a quién le profesó una gran admiración.
Precisamente fue Manuel Fraga Iribarne el mentor de José María Aznar, y lo eligió como su sucesor al frente del PP. El mismo Aznar había miembro del partido fascista durante el régimen de Franco. Cuando la democracia fue reinstaurada en España en 1978, Aznar se opuso a la Constitución de la nueva democracia y denunció al nuevo gobierno municipal de Guernika (mundialmente famosa por el cuadro de Picasso sobre su destrucción por la aviación de Hitler) por haber cambiado el nombre de la avenida principal de «Avenida del General Franco» por «Avenida de la Libertad».
Años después fue el propio Aznar quien, en una decisión personal, eligió como su sucesor a Mariano Rajoy quien, a pesar de que inicialmente aparentaba un mejor talante, en los últimos tiempos y sin rubor alguno, se está comportando como un auténtico fascista, tratando de manipular con sus mentiras a un sector importante de los españoles. Pero el resto, la mayoría, debemos de sentir manteniendo la calma, y ahora se hace absolutamente necesario que apoyemos las políticas sociales y de bienestar común que propugna nuestro Presidente del Gobierno.






