

No es una tregua pactada, sino impuesta por el Juez que ha resuelto las medidas cautelares solicitadas por Audiovisual Sport (participada en un 80% por Sogecable y en un 20% por la Televisión de Cataluña). En el auto judicial se acuerda que durante esta temporada los derechos de los clubs de fútbol se exploten «dentro del marco jurídico del Acuerdo de 24 de Julio de 2006» alcanzado por Audiovisual Sport y Mediapro.
Ambas partes, como ocurre en los partidos políticos después de las elecciones, se sienten triunfadoras, y así lo transmiten a través de sus medios de comunicación escritos. «El País» considera que se ha dado la razón a Audiovisual Sport, y el diario «Público» entiende que se respalda la propuesta de Mediapro a la que Sogecable se oponía. Pero de la lectura de la resolución judicial se desprende que esta batalla inicial ha sido ganada por Sogecable, al acordarse las medidas cautelares interesadas y condenar a Mediapro al pago de las costas judiciales causadas.
No debe de sorprender el establecimiento de una fianza, en este caso de 50 millones de euros, para garantizar los daños y perjuicios que con la medida adoptada pudiesen causarse a Mediapro de no convertirse en definitivas las medidas cautelares ahora adoptadas, que son provisionales y tan sólo estarán vigentes hasta que se resuelva el procedimiento judicial principal, que resolverá definitivamente las discrepancias de ambas partes litigantes.
Sogecable ha ganado la primera batalla pero no la guerra. Aunque quizás sea el momento del armisticio para finiquitar una contiende que no favorece a ninguna de las partes y puede tener su reflejo a corto plazo en la vida política. Es hora de negociar, de buscar acuerdos y de alcanzar soluciones; y creo que ambas partes lo desean.
Auguro un final feliz, con dos diarios de izquierdas buscando el mismo objetivo: favorecer la derrota de la derecha en las próximas elecciones generales. «El País» y «Público» pueden convivir perfectamente y tener su propio espacio; es negativo y perjudicial que los grupos mediáticos que los mantienen se enfrenten entre sí.






