
Este partido ultraconservador cada vez me sorprende más. Cuando pensábamos que Rajoy iba a dedicar el día en culpar a Zapatero de todos los males de este país, los dirigentes del PP se dedicaron a debatir sobre la belleza de Gallardón. Por la mañana Esperanza Aguirre, con la agudeza que le caracteriza y molesta por la insistencia del alcalde de Madrid en figurar en las listas electorales, tuvo una incontinencia verbal al afirmar que «Gallardón está más guapo calladito«, ; horas más tarde, para continuar con el debate y enmendar a la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Rajoy ha afirmado que Gallardón «está igual de guapo callado que hablando«, insinuando que «lo considera interesante, más que otra cosa«.
Rajoy parece decantarse por Gallardón, a sabiendas de que es un enemigo en potencia que espera su caída para intentar auparse en el liderazgo del PP; teme más los zarpazos de Esperanza Aguirre, que espera igual ocasión y puede resultar más peligrosa por su demostrada falta de estilo.
En todo caso Rajoy, Esperanza Aguirre y Gallardón conviven en el PP vigilándose entre sí y marcando sus propios territorios. Un buen amigo, ajeno al debate político pero con derecho a voto, al comentarle los enfrentamientos de estos tres personajes, me comentaba que no entendía cómo los políticos pensaban más en sus intereses personales que en el bien común de los ciudadanos a los que dicen representar. Los dirigentes de PP deberían de tener más en cuenta lo que piensan los ciudadanos; pero no aprenden y algún día, espero que cercano, sufrirán las consecuencias.







