Sánchez Dragó, un personaje patético al que le escriben los libros

por | 5 octubre 2007

No se puede mostrar la imagen “https://i1.wp.com/www.20minutos.es/data/img/2007/02/23/564521_tn.jpg?resize=450%2C170” porque contiene errores.Para quienes no lo sepan la historia reciente de este país nos descubre que Fernando Sánchez Dragó participó en los años cincuenta y sesenta en protestas antifranquistas, y durante su juventud fue miembro del PCE (Partido Comunista de España); por entonces aparentaba tener ideales e ideología. Con los años se ha convertido en un pequeño burgués, con la apariencia de haber pertenecido desde siempre a la derecha rancia y ultraconservadora, y como premio se ha convertido en un habitual de Telemadrid, emisora dirigida, controlada y manipulada por Doña Esperanza Aguirre.
Presume de ser ensayista, novelista y crítico literario. Y el pasado mes de Mayo presentó su último libro, titulado «Libertad, fraternidad, desigualdad y derechazos«, en el que, entre otras cosas, se atreve a afirmar que no está dispuesto a soportar una segunda legislatura bajo el mandato de Zapatero, por lo que «o él se va del gobierno, o yo del país«.
Pero una evidente torpeza le ha convertido en un personaje patético, carente de principios. En los preliminares de un programa en el que iba a intervenir como invitada Ana Botella, y sin tener conocimiento de que estaba siendo grabado, al referirse a su último libro reconoció que «…es un libro que me han preparado…», «…yo no he hecho nada…». Lo llamativo es que a Ana Botella le resulta indiferente la confesión, quizás porque comparten el mismo «talante» y la falta de escrúpulos para sentirse autores de lo que no han escrito.

Sanchez Dragó reconoce que le escriben los libros
02:18

Esperemos que Sánchez Dragó cumpla su promesa y se vaya del país el próximo mes de marzo, cuando Zapatero comience su segundo mandato tras ganar las próximas elecciones generales; personajes con esta bajeza moral deben auto-desterrarse de este país. No aportan nada positivo a nuestra sociedad, aunque se crean «graciosos» y «provocadores».

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