La palabra fotografía procede del griego y significa «dibujar con la luz». Todo lo que la cámara registra es gracias a la luz, sea natural o artificial. Como regla general, cuando una fotografia es interesante, lo es en gran medida gracias a la luz que recibe la escena, incluso por encima del propio motivo. Esto puede comprobarse facílmente observando la misma escena a lo largo del día y de la noche: el motivo siempre es el mismo, y su interés varia en razón a la luz que lo ilumina.
En definitiva la luz es el principal e imprescindible protagonista de la fotografía. Y cuando se trabaja en exteriores, las condiciones de iluminación de una misma escena suelen variar en pocos minutos; por ello es preciso aprovechar los momentos más favorables para obtener las mejores instantáneas. Y aunque como regla general las primeras y últimas horas del día se consideran los momentos más adecuados para la fotografía, dada la suavidad de la luz, hay otros momentos en los que las especiales circunstancias climatológicas permiten obtener sobresalientes instantanteas.
Transitando a las 13,45 horas del 25 de marzo de 2005 por una carretera secundaria de la provincia de Palencia, en un día que amenazaba lluvía, en el cielo se entremezclaban con el sol nubes que amenazaban tormenta inminente. De inmediato detuve el vehículo, y con ayuda del tripode -para obtener exposiones largas- obtuve estas dos fotografías
Datos de interes:
Camara Canon 20D
Objetivo: zoom 10-22 mm
Focal: 18 mm
Iso: 200
Velocidad: 1/40
Diafragma f/8
Datos de interes:
Camara Canon 20D
Objetivo: zoom 10-22 mm
Focal: 22 mm
Iso: 200
Velocidad: 1/60 Diafragma f/8
Parece evidente que la hora a la que fueron tomadas las fotografias no debería de ser en principio la más adecuada, pero las circunstancias climatológicas especiales permitieron obtener una luz muy peculiar en los motivos fotografiados. Son momentos especiales; por eso un aficionado a la fotografia debería de ir siempre acompañado de su cámara para aprovecharlos.











